La riqueza de la cinegética

ganancias en la caza mayor y menor

En un país azotado por el paro y por la crisis no se pueden desechar los miles de empleos que genera el sector de la cinegética por mucho que le pese a los ecologistas. Hablamos de cinegética donde los lances de caza se producen entre un animal salvaje y un hombre.

Cada día se alzan nuevas voces contra la caza…pero De erradicar la caza, las monterías, las batidas, etc. ¿De que comerían todas esas familias?

La cinegética es un sector que genera al año miles de millones de euros, porque gestión cinegética y el cuidado de los cotos necesita la intervención de obreros a lo largo de todo el año.

Un ejemplo de la riqueza que aporta el mundo de la caza son los 47.000 jornales que genera en la comunidad andaluza con unos ingresos tanto de forma directa como indirecta de 3.500 millones de euros al año.

Y estos datos económicos se pueden extrapolar al resto de las comunidades autonómicas españolas donde mucho de ese dinero va destinado a las zonas rurales donde la población cuenta con menos recursos y le reporta un medio de subsistencia.

A la riqueza aportada de forma directa con la explotación de la caza, por parte de los titulares de los cotos y el precio de las licencias, hay que sumar infinidad de puestos de trabajo derivados de esta actividad: armerías, taxidermias, guardas de caz, granjas cinegéticas, realeros, accesorios y alimentación de los perros de caza, veterinarios, clínicas de psicotécnicos, tiendas de ropa de camuflaje y de calzado para salir al campo

El beneficio para los agricultores se da en una doble vertiente: Ingresos extras por el alquiler de sus cotos y control de la fauna salvaje donde en ciertas áreas rurales se convierte en un problema plagas como las de conejos que esquilman las cosechas de cereal o incluso la masificación de jabalís y guarros que ante la necesidad de comida se acercan en demasía a las zona urbanas poniendo en peligro la salud de los vecinos. (Son frecuentes las noticias de jabalís que campan a sus anchas en la zona metropolitana de Barcelona, poniendo en riesgo la integridad de las personas y de conductores, ya que cada año aumentan los accidentes de tráfico por la invasión de estos cerdos salvajes en las carreteras de nuestro territorio)

Los proyectos empresariales de las granjas de cría y reproducción de animales destinados a la caza tales como codornices, conejos, perdices, faisanes etc. se está asentando como una alternativa a otro tipo de granjas que últimamente están en declive y donde los márgenes de beneficios disminuyen como son el caso de granjas porcinas y de vacuno.

Este tipo de granjas favorece la repoblación de fauna que de no ser así prácticamente habría desaparecido y no por la acción del cazador sino por la acción de las enfermedades contagiosas que a veces asolan las especies cinegéticas y que si no contara con el apoyo para su repoblación por parte de los titulares de los cotos, la administración y demás partes interesadas en la cinegética, hubieran desaparecido de nuestros campos…aun está por ver como algún ecologista se gasta un euro para repoblar alguna territorio con un animal salvaje.

Desde las administraciones públicas se debe impulsar mecanismos de una correcta gestión agrícola, cinegética y de conservación de la fauna salvaje, todo tiene cabida y nada es excluyente y todo ello sin tener en cuenta los recursos económicos que aporta  a la población rural que en muchas ocasiones es su única fuente de ingreso.

De igual manera se tiene que perseguir el furtivismo que mueve millones de euros de dinero negro al año, estos individuos no son cazadores, son alimañas que ni respetan ni se preocupan por la cinegética, ser cazador es otra cosa, es un sentimiento, es una forma de vida.