El paraninfo de la Universidad de Sevilla acogió la pasada semana una nueva conferencia que se enmarca dentro del ciclo La Educación de Excelencia puesto en marcha el pasado mes de diciembre por la Escuela Andaluza de Economía.
En esta ocasión, el invitado a pronunciar la conferencia ha sido D. Christopher Eisgruber, Provost de la Universidad de Princeton, quien ha intentado orientarnos sobre qué aspectos es necesario cambiar en nuestro sistema universitario para ponernos en el camino de una Universidad excelente en una conferencia bajo el título “Excelencia en la educación superior. El modelo de Princeton”.
Eisgruber intentó dar algunas pautas para saber hacia dónde deben orientarse nuestros esfuerzos en materia educativa para alcanzar la excelencia en el sistema. Hacer de las Universidades un espacio en el que fomentar la excelencia es algo que defiende con pasión como base obligada de cualquier institución de enseñanza; al fin y al cabo, es en ellas donde se forma a los estudiantes que se convertirán en los futuros gestores de las sociedades.
Por ello, animó a las Universidades españolas y andaluzas a buscar la excelencia señalando que tienen por delante la obligación de reaccionar y evolucionar para convertirse en centros formativos de referencia mundial y potenciar una actitud responsable a la hora de crear profesionales capaces de propiciar el buen desarrollo de su entorno.
La Universidad debe asumir y ejecutar cambios para llegar a la excelencia; los gobiernos deben estar dispuestos a invertir en estas instituciones sin tratar de controlarlas para que éstas, libremente, puedan dirigir los recursos a la promoción y desarrollo del talento.
Princeton es una de las mejores Universidades de investigación del mundo en artes liberales. Fundada en 1746, es la 4ª institución por antigüedad en este país y desde su creación ha trabajado intensamente para convertirse en uno de los centros formativos con mayor prestigio internacional, algo que sin duda ha conseguido.
Con la autoridad que le otorga estar al frente de una Universidad que ya ha logrado la excelencia educativa, Christopher Eisgruber señaló que los recursos, la selección y la paciencia son los pilares sobre los que se asienta su éxito, algo que se preocupó por desgranar al detalle.
1. Recursos. La importancia del fondo de donaciones.
Princeton se mueve alrededor de un modelo económico cuya base no es el importe de las matriculaciones sino el fondo de donaciones –de donde vienen el 50% de los ingresos- y que, junto a los ingresos por los intereses generados por ese fondo histórico, patrocinios, ayudas para investigación y ayudas federales, les permite manejar un presupuesto anual por valor de algo más de 1.300 millones de dólares.
Con estas cifras, no es extraño que puedan presumir de tener el mejor programa de ayuda financiera del país. Gracias al asentado fondo de donaciones histórico, pueden dar paquetes de ayuda al 60% de sus estudiantes, unos paquetes que rondan los 36.000 dólares anuales por alumno.
2. Selección. Apostar por los mejores del mundo.
Eisgruber defiende la libertad y la autonomía para que las Universidades puedan ser selectivas y centrarse en la meritocracia. Princeton somete a sus estudiantes a amplios procesos de selección con el objetivo de que finalmente sólo los mejores en cada área accedan a su formación. En este sentido, señala Eisgruber que el fondo de donaciones les favorece, puesto que les permite seleccionar a los mejores sin tener que preocuparse por si esos seleccionados tiene dinero para asumir el coste de su formación o no.
Casi tan importante como la calidad en la selección del alumnado es la calidad en la selección del profesorado, puesto que de ellos dependerá el posterior éxito de los estudiantes. En su opinión, es fundamental controla la calidad del cuerpo docente y seleccionar a los profesores de tal manera que estén entre los 10 mejores del mundo de su profesión si quieren conseguir la cátedra.
Princeton se guía por la máxima de ofrecer a los mejores estudiantes los mejores profesores, por lo que no se hacen contratos vitalicios a los docentes hasta que hayan demostrado ser los mejores expertos mundiales en su campo. En este sentido, Eisgruber considera que, puesto que tienen a estudiantes brillantes, deben tener a gente que no sólo les enseñe, sino que los estimule y los empuje más allá.
3. Paciencia. Inversión a largo plazo en capital humano.
Eisgruber defendió que no sólo es importante concentrar los recursos en el talento humano de gran calidad. Para que ese talento humano proporcione resultados, hay que ser pacientes y trabajar con un horizonte puesto en el largo plazo.
El éxito de las investigaciones de Princeton está en no presionar a los investigadores con plazos de ejecución sino en esperar a que la inversión en su formación de resultado, se conviertan en grandes líderes en cada una de sus áreas y se produzca entonces el retorno de esa inversión nuevamente hacia la Universidad.
Las próximas citas confirmadas dentro de este ciclo serán el 31 de mayo con Xavier Michell, Director de la Ècole Polytechnique de Francia, el 21 de septiembre con D. Kent Fusch, Universidad de Cornell; y el 19 de octubre con D. George Breslauer, Universidad de Berkeley.
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