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La fiesta del sesgo

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (10/05/2011)

Son personas sin prejuicios partidistas que atienden a lo que les dice su razón y conciencia. Son los «sin sesgo»

Entiéndase sesgo como desviación o interpretación oblicua y prejuiciada, y coincidirán ustedes conmigo en que ya estamos en la fiesta del sesgo, o sea en campaña electoral. Los sociólogos denominan sesgo de confirmación a la tendencia a interpretar la realidad de manera que confirme nuestros prejuicios y nuestras hipótesis previas, de tal manera que para algunos la muerte de Bin Laden es una confirmación de que los americanos se saltan la justicia a la torera, y para otros que son los justicieros por excelencia, o que, ante las mismas pruebas, unos jueces piensan que Bildu puede presentarse a la elecciones y otros que no. Los sesgos (que son de varios tipos) fueron identificados por dos precursores de la «psicoeconomía» —Tversky y Kahneman— para explicar algunas decisiones económicas muy alejadas de la racionalidad, y tienen su origen en múltiples factores como la ignorancia, el miedo, la pereza o la impaciencia. El error como diferencia entre la realidad y su medida, se da en estadística, pero el sesgo de mala fe alimentado por el interés o el prejuicio es patrimonio de la política, y su exaltación se produce masivamente en las campañas electorales. Los mismos hechos o realidades provocan juicios diferentes porque el partidismo —más aún que las ideologías— proporciona una tendenciosidad interpretativa que los militantes aceptan de buen grado. Al igual que se busca en los medios de comunicación reconocer y alimentar las propias opiniones preformadas, se trata de adaptar los datos reales a un entramado ideológico que ni la duda ni la evidencia consiguen desmontar. La caída del muro de Berlín no significaría el fracaso de todo un sistema socioeconómico, sino una transitoria hibernación producida por las malas artes del imperialismo capitalista. Una inoportuna fotografía de un comunista dando buena cuenta de una aparatosa mariscada, no sería un testimonio de un tipo de gestos que habría que corregir, sino una maniobra rastrera de la derecha más rancia. Como indican algunos sociólogos, la capacidad de raciocinio no parece estar dirigida a la búsqueda de la verdad, sino a la construcción de argumentos para justificar nuestras creencias y acciones.

Si les cuento el rollo anterior es porque me invade la melancolía ante el desarrollo de las campañas electorales, especialmente la municipal de Sevilla. Siendo difícil la presentación de ideas y proyectos originales a nivel «micro», existe otra campaña que abunda en lo «macro», o sea la corrupción, la crisis y los separatismos, y que pesa más que la primera. Sobre estos temas, veo difícil un cambio de «chaqueta» en el votante. Por lo que respecta a Sevilla y «barómetros» aparte, parece difícil que ese 8% de votantes de Izquierda Unida, que le proporciona 3 concejales, se sacuda el sesgo de encima. En 2007, los votos de la derecha fueron 128.776 y los del conjunto de la izquierda 150.306. Tampoco es probable que exista ahí un trasvase importante de papeletas. Más allá de las deserciones «emocionales» o de los acontecimientos inesperados, lo que queda es faenar en el caladero de los «absentistas», esos 256.793 censados que en 2007 se quedaron en casa, por comodidad, cabreo o hastío. Muchos de ellos son personas sin prejuicios partidistas que atienden a lo que les dice su razón y conciencia. Son los «sin sesgo». Una mayoría silenciosa que merecería una campaña menos sesgada.

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Director Técnico de la Escuela Andaluza de Economía. Doctor Ingeniero Naval, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Alta dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo.
 
 Ha desempeñado diversos puestos directivos en empresas públicas como Astilleros Españoles, S.A. y privadas como Sevillana de Electricidad-ENDESA en las áreas de dirección general, producción, finanzas y aprovisionamientos.Desde 1977 ha impartido docencia en diversas áreas de economía de la empresa.Desde Abril de 1984 hasta Abril de 1989 ocupó en la Junta de Andalucía, los cargos de Director General de Industria, Energía y Minas y Secretario General de Economía y Fomento (con responsabilidad y competencias en Asuntos Comunitarios (Unión Europea), con rango de Viceconsejero. Desde Octubre de 1989 a Abril de 1993 fue Gerente de la Unión Temporal de Empresas de la Energía para la EXPO’92 y Director del Pabellón de la Energía durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.Desde junio de 1989 hasta abril de 2000 ha sido Director General Gerente de Nuevas Iniciativas del Sur, S.A. (NUINSA) perteneciente al Grupo Sevillana-Endesa, Director Regional de Diversificación y vocal, vicepresidente y presidente (Supercable, Enditel, Dicogexsa (Gas Extremadura), Gegsa, Isla Mágica, etc.) en varios Consejos de Administración de empresas participadas.Entre 2001 y 2003 ha sido Presidente de Giralda Televisión.
 
 En la actualidad se dedica a la docencia, a la investigación, y a la consultoría de empresas y es Profesor Titular de la Universidad de Sevilla en el Área de Economía Financiera y Contabilidad. Así mismo es Vocal del Consejo Económico y Social de Andalucía, Presidente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA), Presidente de la Comisión de Economía y Financiación de PYMES de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), y miembro del Consejo Andaluz de Estadística y de la Comisión de Planificación de Andalucía.Ha sido columnista habitual y editorialista de los periódicos “D16” y de “El Mundo” de Andalucía, y, en la actualidad, del periódico “ABC” en sus ediciones Nacional y de Sevilla. Participa habitualmente en la tertulia “La Mirilla” de Canal Sur Radio y, ocasionalmente, en “Protagonistas” de Punto Radio, así cómo en el programa “Empresas” de RTVA.

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Las empresas y la competitividad. Francisco Villalba

Artículo realizado por Francisco Villalba, Miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía.

1. EL NUEVO CONTEXTO ECONÓMICO

No cabe duda que el eje central del desenvolvimiento económico en los últimos años, como lo va a ser en los venideros va a girar en torno al concepto de competitividad. Esta importancia es el resultado de la tendencia general al incremento de la competencia, fruto de los crecientes niveles de integración y liberalización de los mercados internacionales, de la aparición de nuevas formas de competencia y cooperación entre agentes, y los avances en la modificación de la oferta a través del cambio tecnológico.

En la medida en que la competitividad se defina como la capacidad que muestra un país o región o empresa para incrementar de manera sostenida su participación en la oferta mundial, y hacerlo compatible con el progreso de sus niveles de renta, debe rechazarse toda interpretación centrada exclusivamente en el seguimiento comparado de los precios y costes, resultando necesario un enfoque más amplio y estructural. Enfoque, que, sin excluir las anteriores variables, debe incorporar el resto de mecanismos a través de los cuales se ejerce la competencia en los mercados (calidad del producto, nivel de adecuación a la demanda, servicios posteriores a la venta, etc. y todas aquellas prácticas que suponen diferenciación técnica y comercial del bien). Por último, la competitividad no puede ser ajena a factores de tipo organizativo e institucional ligados a la configuración del aparato productivo, la infraestructura física y tecnológica o la interrelación entre los agentes económicos.

Un intento de sintetizar las principales características de este proceso, nos llevaría a destacar las ideas básicas representativas del mismo:

En primer lugar, hay que señalar que los cambios tecnológicos, la liberación y desregulación de los mercados y la aparición de nuevos espacios económicos han expandido los mercados hacia formas de competencia cada vez más globales. En segundo lugar, debe tenerse en consideración que la planificación estratégica del Estado y el aprendizaje tecnológico a partir de las relaciones con las empresas multinacionales, junto con una política sistemática de desarrollo científico y educativo han sido elementos clave en los procesos de despegue tecnológico de algunos países.

2. EMPRESAS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

Aunque el tejido productivo ha sido tradicionalmente visto como uno de los elementos clave del crecimiento económico, no ha sido hasta fechas recientes cuando se ha realizado un análisis en mayor profundidad de dicha interrelación. Precisamente, las aproximaciones teóricas y empíricas han convertido a este campo en uno de los más controvertidos del reciente desarrollo de la disciplina económica.

Los modelos de crecimiento parten del concepto de capital humano empresarial como factor fundamental de la actividad productiva y del crecimiento agregado de una economía, partiendo de los modelos de crecimiento endógeno de capital humano, pero centrándose en la figura del empresario. Dos son los elementos fundamentales de este capital humano empresarial: por un lado, el nivel de habilidad de los individuos que deciden convertirse en empresarios y, por otro, el fenómeno del aprendizaje en la práctica de los empresarios.

De los estudios y análisis existentes, se deduce que uno de los elementos claves para promover el crecimiento económico en una sociedad es el de incentivar el capital humano empresarial asociado al tejido productivo, o dicho de otro modo, que los individuos con mayor talento se conviertan en empresarios. Ello se justifica porque se encuentra una evidencia empírica que sugiere que el crecimiento es más fuerte en aquellos países o regiones en los que el talento empresarial se dirige hacia actividades productivas (frente a otras más especulativas). Obviamente, desde el punto de vista de la intervención pública, no existe un mecanismo automático a implementar, en términos de políticas que consigan el objetivo de que los individuos con mayor talento de una sociedad se conviertan en empresarios. No obstante, las instituciones y responsables económicos sí que pueden intervenir en el sector público, influyendo en las decisiones sobre las actividades productivas a realizar, por ejemplo, incentivando determinadas ramas o sectores en mayor medida que otras.

Asimismo, otros trabajos sostienen que las políticas de subvenciones a las empresas podrían incluso conducir a la situación contraria, es decir, a que individuos de bajo talento o habilidad se conviertan en empresarios, lo que tendría efectos negativos sobre el crecimiento económico. En definitiva, desde este enfoque, se pone de manifiesto que el stock de empresarios no es en sí mismo un factor determinante para el avance de la producción en una economía, sino el talento o la capacidad de éstos para innovar y convertirse en un oferente competitivo en el mercado. Para esta corriente de pensamiento, el número de empresarios puede repercutir, sin duda, en el valor añadido y en la renta en un momento dado, pero no tiene porque hacerlo en el largo plazo. Así, el mantenimiento de una influencia positiva sobre el nivel de producción y desarrollo económico dependerá de la idoneidad (talento, habilidad) de la clase empresarial. De este modo, los resultados de algunos de estos trabajos concluyen que las políticas de apoyo a la creación de nuevas empresas no tienen un impacto relevante en el crecimiento económico, ya que si bien aumentan la tasa de creación de empresas, a menudo, no favorecen el crecimiento económico.

No obstante, si que existe un consenso amplio entre los investigadores en señalar que si tiene efectos positivos sobre el crecimiento regional la eliminación de los obstáculos que impiden o entorpecen la creación de nuevas empresas. De este modo, parece oportuno y conveniente un conjunto de intervenciones que pueden, de manera indirecta, favorecer el citado objetivo y por tanto, actuar como elementos incentivadores del crecimiento económico. Entre estas medidas destacaría la eliminación de las barreras para la creación de empresas, desincentivar el que los individuos con talento se sitúen en sectores buscadores de rentas (negocios especulativos, ganancias fáciles derivadas de factores institucionales, etc.), mediante la disminución de sus posibilidades de beneficios, supresión de requisitos burocráticos,legales, etc…

3. OBSTÁCULOS A LA COMPETITIVIDAD.

Ante este nuevo entorno, la empresa en España presenta un conjunto de impedimentos que limitan su capacidad para incorporarse a la ola expansiva. Aunque es indudable que existen factores que son ajenos a la empresa, lo cierto es que gran parte de los problemas se derivan de la persistencia, a pesar de los avances realizados en los últimos años, de un modelo empresarial gestado en unos mercados locales protegidos, que han introducido fuentes de ineficiencias en las empresas.

No cabe duda que la competitividad, siendo un concepto relativo derivado de nuestra capacidad en relación con nuestros rivales, es un fenómeno microeconómico, ya que quien compite son las empresas. Esto no quiere decir que la influencia de factores externos a la empresa no revista gran importancia, sino que el esfuerzo de competitividad que necesariamente han de realizar las empresas debe ir acompañado de la política económica para generar un marco donde se incentive e incremente la eficacia de las inversiones productivas.

La situación competitiva no es muy alentadora, según los datos del World Competitivenes Report en su informe para 2010-2011, España ocupa el puesto 42 en el ranking de competitividad, y muestra desventajas competitivas relativamente importantes que tienen carácter permanente en los últimos años en casi todos los factores analizados, sufriendo en la presente crisis un importante deterioro, pierde 9 puestos con relación al informe anterior.

Además, nuestro país no aprovecha todas las ventajas potenciales derivadas de participar en los flujos de comercio e inversión a escala internacional por presentar un elevado grado de proteccionismo, de carácter no arancelario, marcadas deficiencias en la estructura exportadora, escasez de cooperación con las compañías extranjeras y limitada presencia en la inversión extranjera directa de España en el exterior.

Esta situación plantea interrogantes sobre las posibilidades de que la empresa española supere el reto de la competitividad, y pueda aprovechar los beneficios de la expansión económica que ya se está iniciando en los países de nuestro entorno. En cualquier caso hay que señalar que existen excepciones muy notables pero que no dejan de ser eso, sólo excepciones. En este sentido es posible destacar, aunque sea de forma muy sintética, los principales elementos que obstaculizan la competitividad de la empresa española, tanto de carácter interno como externo. Entre los primeros, destacan: tamaño insuficiente e ineficiente de las empresas, con una capacidad orientada al proceso productivo y raramente a las dimensiones de los mercados; escasa capacidad tecnológica, que se observa tanto en los menores gastos de I+D como de registro de patentes; inadecuada estructura organizativa y orientación estratégica, lo que dificulta la competencia en los mercados internacionales ante la incapacidad para adaptarse de forma rápida y flexible a los nuevos entornos; estructura financiera inadecuada, con bajos niveles de financiación propia y dificultades para la financiación a largo plazo; orientación de mercado con escasa proyección exterior, de tal modo que el exitoso proceso de internacionalización de la gran empresa española de las últimas dos décadas no ha tenido el mismo grado de respuesta en la Pyme.

Entre los de ámbito externo, se pueden subrayar: ineficiencias del factor trabajo, debido, entre otras causas, a la escasa movilidad del trabajo, la desvinculación salariosproductividad, y la inflexibilidad de los salarios ante las condiciones económicas desfavorables y, particularmente, ante el aumento del desempleo; elevados costes de los inputs intermedios procedentes del sector servicios, de tal modo que el insuficiente grado de competencia en el sector servicios propicia una situación en la que los incrementos de los costes de producción en dicho sector se trasladan con relativa facilidad vía precios al resto de actividades productivas; ineficiencia del sector público, que no orienta sus servicios a facilitar o mejorar la eficiencia y productividad del sector privado e incluso lo penaliza con un exceso de regulación y trámites administrativos.

En conclusión, revisando los conceptos mencionados anteriormente, se puede afirmar que los retos a los que se enfrenta la empresa española en los próximos años son, la globalización de los mercados, la innovación, sea o no tecnológica, la internacionalización, y la capacidad para adaptarse a los cambios e incertidumbres. La manera en la que las organizaciones empresariales afronten estos retos será la clave para competir y crear riqueza en esta década del siglo XXI.

Francisco Villalba Cabello

Miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía

Director de Analistas Económicos de Andalucía

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Abejas en el avispero

Abejas en el avispero

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (01/03/2011)

En la condena política y mediática a Ruiz-Mateos existe el peligro de confundir las abejas laboriosas con las avispas

El «revival» o secuela de «Rumasa I» continúa estando de actualidad y atrayendo espectadores, de manera que habrá que preguntarse dónde está el morbo, si en el 28 aniversario, si en los actores, si en los hechos o en los afectados. La Televisión pública nacional le concedió el privilegio de figurar el sábado en Informe Semanal junto a la revolución en Libia, y esta gente tiene olfato —los de la tele, no los libios— y experiencia para detectar qué tiene interés y cuáles son las claves del éxito en audiencia.

Descubrir a estas alturas que Ruiz Mateos es un personaje pintoresco, poco escrupuloso y demasiado «echao p’alante» no merece ningún premio a la perspicacia, ni tampoco admitir que sus actuaciones rozan lo delictivo como la cocina china bordea a veces lo tóxico. En su pulso con Boyer allá en 1983, ganó la soberbia, la estricta legalidad y el poder político sobre la picaresca, las irregularidades y el descaro, aunque la balanza la acabó inclinando en el Tribunal Constitucional un solitario voto de calidad de su presidente.

Ni Ruiz Mateos ni Boyer me son especialmente simpáticos, pero a estas alturas de 2011 no es difícil reconocer quién en los últimos quince años ha hecho más (quizá poco ortodoxamente) por la actividad productiva. En 2009, propuse a mis alumnos de Gestión Financiera el caso de los pagarés que estaba emitiendo Nueva Rumasa por aquello de analizar su publicidad y debatir sobre su legalidad, su oportunidad y sobre las actuaciones de la CNMV. Mi sorpresa fue que —más allá de los pagarés de marras— buena parte de la clase veía con admiración la figura del empresario jerezano. Recordando aquello, me he puesto a cavilar sobre algunos elementos atenuantes o indeseados efectos colaterales relacionados con la actualidad. Digamos que la situación actual de «preconcurso» de acreedores de algunas empresas «rumasinas» es compartida por cientos (¿miles?) de empresas (¿naciones?) en España (¿en el mundo?) y que, si posible fuera, en ella estarían incursas todas las administraciones públicas. El atasco de los tribunales de «lo mercantil» y la proliferación de embargos de Hacienda y de la Seguridad Social son inquietantes indicadores. Algunos de mis colegas académicos se han puesto a esgrimir las «inmutables» reglas de las finanzas con olvido de lo que es la realidad empresarial de cada día. Empresas, entidades financieras y el mismo sector público financian inversiones a largo con pasivos a corto que deben renovar continuamente.

Rasgos de financiaciones «piramidales» —ocultas entre refinanciaciones y redescuentos— se encuentran más o menos transitoriamente en la vida de las instituciones, por no hablar de nuestro sistema de pensiones, ejemplo vivo y necesario de «piramidalismo» y reparto. Los tenedores de pagarés ya fueron sobradamente advertidos y además tienen derecho a reclamar legalmente. En la condena política y mediática a Ruiz Mateos existe el peligro de «tirar el bebé con el agua del baño», de confundir las abejas laboriosas con las avispas. Que se nos frustren las pocas vocaciones empresariales en una tierra donde se prefiere ser funcionario o prejubilado en un buen ERE. Que se pierda el escaso prestigio de seriedad y esfuerzo que nos queda.

Blog de Manuel Ángel Martín: http://www.economistaeneltejado.com/

Director Técnico de la Escuela Andaluza de Economía. Doctor Ingeniero Naval, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Alta dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo.
 
 Ha desempeñado diversos puestos directivos en empresas públicas como Astilleros Españoles, S.A. y privadas como Sevillana de Electricidad-ENDESA en las áreas de dirección general, producción, finanzas y aprovisionamientos.Desde 1977 ha impartido docencia en diversas áreas de economía de la empresa.Desde Abril de 1984 hasta Abril de 1989 ocupó en la Junta de Andalucía, los cargos de Director General de Industria, Energía y Minas y Secretario General de Economía y Fomento (con responsabilidad y competencias en Asuntos Comunitarios (Unión Europea), con rango de Viceconsejero. Desde Octubre de 1989 a Abril de 1993 fue Gerente de la Unión Temporal de Empresas de la Energía para la EXPO’92 y Director del Pabellón de la Energía durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.Desde junio de 1989 hasta abril de 2000 ha sido Director General Gerente de Nuevas Iniciativas del Sur, S.A. (NUINSA) perteneciente al Grupo Sevillana-Endesa, Director Regional de Diversificación y vocal, vicepresidente y presidente (Supercable, Enditel, Dicogexsa (Gas Extremadura), Gegsa, Isla Mágica, etc.) en varios Consejos de Administración de empresas participadas.Entre 2001 y 2003 ha sido Presidente de Giralda Televisión.
 
 En la actualidad se dedica a la docencia, a la investigación, y a la consultoría de empresas y es Profesor Titular de la Universidad de Sevilla en el Área de Economía Financiera y Contabilidad. Así mismo es Vocal del Consejo Económico y Social de Andalucía, Presidente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA), Presidente de la Comisión de Economía y Financiación de PYMES de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), y miembro del Consejo Andaluz de Estadística y de la Comisión de Planificación de Andalucía.Ha sido columnista habitual y editorialista de los periódicos “D16” y de “El Mundo” de Andalucía, y, en la actualidad, del periódico “ABC” en sus ediciones Nacional y de Sevilla. Participa habitualmente en la tertulia “La Mirilla” de Canal Sur Radio y, ocasionalmente, en “Protagonistas” de Punto Radio, así cómo en el programa “Empresas” de RTVA.

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Internacionalización del acuerdo social y económico

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por Eduardo Cuenca García, miembro de la Comisión Permanente de Escuela Andaluza de Economía (25/02/2011)

Internacionalización del acuerdo social y económico

Como consecuencia de los desajustes que se han producido en España en los tres últimos años, en estos momentos son muchas las incógnitas que planean sobre el panorama económico y social del país. Los responsables de la política económica, presionados por la situación interna, por las opiniones de los organismos internacionales y, especialmente, de nuestros socios europeos, ante el temor de las posibles consecuencias derivadas de un empeoramiento, en un intento de controlar la coyuntura, se esmeran en encontrar fórmulas que resuelvan los problemas actuales o, al menos, los amortigüen.

El reciente Acuerdo Social y Económico firmado entre Gobierno, sindicatos y patronal lo podemos valorar como positivo y útil. Ha sido una muestra de la necesidad de transmitir el mensaje de que no sólo somos conscientes de que es necesario actuar con urgencia para generar un mejor clima de confianza, sino de que estamos llegando a acuerdos sobre aspectos claves.

Además del problema central, que giraba sobre el futuro de las pensiones, en el Acuerdo se han incluido cuestiones como la política industrial y energética, la función pública, o la reforma de la negociación colectiva, como caminos paralelos que hay que emprender para superar la actual situación económica.

En el apartado IV del Acuerdo, centrado en la Política Industrial, Política Energética y Política de Innovación, y dentro del capítulo de Economía Industrial (puntos 12 y 13), se incluyen propuestas que permitan la proyección internacional de la economía española fomentando la aplicación de regulaciones y estándares de la Unión Europea en terceros países y facilitando el acceso al mercado de contratación pública en el exterior.

Nos parece muy oportuna esa breve referencia a la importancia que el sector exterior debe tener en el paquete de medidas para la recuperación. Considerando que se deben mejorar los instrumentos de acompañamiento a las empresas en sus planes de apertura a mercados de otros países.

Se trata de una parcela de nuestra economía sobre la que algunos venimos reclamando más atención y acción, insistiendo en su importancia y en la necesidad de darle un enfoque más ajustado a la realidad de España.

El sector exterior influye en el crecimiento económico, contribuyendo en el aumento o disminución del PIB, con destacados efectos muy directos sobre el tejido económico y empresarial.

Desde la creación del Mercado Único Europeo, en el que desaparecen las barreras al comercio con nuestros socios europeos, la apertura de la economía hacia esos mercados ha sido insuficiente. Hemos estado demasiado distraídos por una demanda interna más ajustada a la dimensión y aspiraciones de muchas de nuestras pequeñas y medianas empresas.

En segundo lugar, no hemos terminado de darnos cuenta de que nuestra incorporación a la zona euro, impide que los elevados déficits externos que padecemos puedan ser aliviados con devaluaciones, como ocurría en épocas anteriores.

Asimismo, la mayor conexión entre mercados y la aparición de nuevos países emergentes, han sido revulsivos suficientes para solucionar el incremento de la competencia en muchos de los productos en los que centrábamos gran parte de nuestras exportaciones.

Finalmente, la gran concentración en determinados productos y áreas de destino es, en estos momentos, otra de las mayores debilidades de las exportaciones españolas.

Para romper ese círculo, las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, no deberían dejar pasar más tiempo sin plantearse estrategias vinculadas a mercados externos, apoyándose en más formación, mejoras en la comercialización, el incremento de la competitividad y más innovación en sus productos.

Del lado de las importaciones, entre las grandes partidas destaca la factura energética (con un peso alrededor del 40 por ciento), causante en gran medida del grave déficit exterior, cuya mejora debería estar coordinada con una política energética meditada que reduzca nuestra dependencia en todos los frentes posibles de actuación.

El importante acuerdo en el reciente Consejo Europeo de concretar un Mercado Único de la Energía en 2014, empañado por otros temas tratados de más actualidad, debe ser un referente obligado de cara a las medidas futuras en este campo.

Por último, en la venta de servicios al exterior, bastante olvidada, debería estar más en consonancia con la demanda internacional, especialmente en servicios avanzados o intensivos en conocimientos.

Ya para terminar, no podemos olvidar la importancia que tienen las contrataciones internacionales con Organismos económicos. En la actualidad, el Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM) ha sustituido y ampliado las funciones del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) y está orientado a la promoción de la internacionalización de la empresa española, incluyendo el apoyo en licitaciones internacionales.

Bio Eduardo Cuenca, miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía

Catedrático Numerario de Universidad del Área de Economía Aplicada (especialidad en Organización Económica Internacional) en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Granada, Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Málaga, Catedrático de la Universidad de Granada, Profesor en las Universidades de Málaga y La Laguna (Tenerife), Diplomado del Institut Agronomique Méditerranéen de Montpellier (Francia, 1976-77)., Diplomado del Centre Européen Universitaire de Nancy (Francia, 1977-78), Diplomado del Colegio de Europa de Brujas (Bélgica, 1978-79).

Ha sido Profesor Investigador en la Universidad Carlos Marx de Budapest (1983). En 1985, en París, fue Profesor Investigador en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en 1987 Profesor Investigador en el Instituto de Economía Mundial de Berlín y en 1994, en Santiago de Chile, fue Profesor Investigador en la CEPAL. Desde 1982 hasta 1990 ha sido Asesor del Gobierno Autónomo y Parlamento de Canarias en temas Comunitarios, durante las negociaciones para la integración del archipiélago en las Comunidades Europeas. Además de desempeñar los cargos de Director del Centro de Documentación Europea de la Universidad de La Laguna, así como el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de La Laguna.

En 1981 fue nombrado miembro del Comité Mercado Común de la CEOE (Madrid) y en 1982 Asesor de la Confederación de Empresarios de Tenerife (COPETE).

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Necesidad de la reforma de las pensiones

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por Carmen Alcaide, miembro de la Comisión Permanente de Escuela Andaluza de Economía (24/02/2011)

Necesidad de la reforma de las pensiones

Tras un periodo de dificultades en el «diálogo social», el Gobierno, los sindicatos y la patronal han aprobado el llamado Acuerdo Social y Económico. De los temas tratados en él, es la propuesta de «Reforma y fortalecimiento del Sistema Público de Pensiones», presentada al Parlamento para su posible aprobación, la que ha sido desarrollada a partir del informe de la comisión del Pacto de Toledo.

De todo lo discutido a favor y en contra de la propuesta, quizás el aspecto más importante es la necesidad de la propia reforma. Dicha necesidad hay que basarla en los datos demográficos y sociales que la justifican. El informe presentado por la Comisión no permanente de los Pactos de Toledo lo explica claramente: la baja natalidad y el aumento de la esperanza de vida de los españoles están llevando a un envejecimiento de la población que lleva a que cada vez sean más los que cobran una pensión pública, durante más años, y menos los que cotizan para pagarlas.

En concreto los cálculos y previsiones realizados en la Comisión permiten asegurar que de los 8.7 millones de pensionistas actuales, se aumentará en 2025 hasta 11 millones. La esperanza de vida al cumplir los 65 años, hace 20 años era de 17.6 años de vida, mientras que en el momento actual ha aumentado hasta 20.2 años. Es decir, se cobra la pensión durante más años que antes. Por eso, si se viven más años y en mejores condiciones, parece razonable que se retrase la edad de jubilación.

Aunque es difícil estimar cuántos cotizantes habrá en ese momento, porque dependerá de la evolución y crecimiento económico, la Seguridad Social estima que el sistema entraría en déficit para el 2023 y el fondo de reserva podría cubrirlo solamente hasta el 2029. En el momento actual son 17,5 millones los afiliados a la SS, habiendo sido más de 18 millones antes de la crisis. Cualquier cálculo que se haga sobre la reducción de los costes a pagar por la Seguridad Social y/o las pensiones recibidas por los ciudadanos, debería aclarar las hipótesis de crecimiento de la economía y de evolución de las cotizaciones sobre las que se trabaja.

Esto sin olvidar que el Estado siempre podría aportar parte de los pagos, siempre en base a su recaudación de impuestos.

Por lo tanto, se trata de una reforma que intenta asegurar la viabilidad financiera del sistema de reparto que tenemos. Al discutir sobre el mismo y entrar en los detalles del aumento de la edad de jubilación y de los años de cotización para alcanzar el 100% de la pensión,es necesario reflexionar sobre el diferente punto de vista generacional. La generación que empieza ahora a cobrar la pensión o las que ya la están cobrando, tienen asegurado su cobro aunque no se haga la reforma y solo les preocupa si aumenta o disminuye, pero las generaciones del llamado «baby boom», nacidas en los 60 y 70, son las que tendrían que estar más interesadas en la reforma, porque si no se hace, el sistema actual no será sostenible. Existe por lo tanto un conflicto de intereses generacionales que se halla implícito en las discusiones planteadas.

Con esta reflexión previa, podemos comenzar a discutir sobre la oportunidad de la reforma. La Comisión lleva años estudiando los datos y somos muchos los economistas que hemos comentado su necesidad, pero ninguno de los gobiernos anteriores se atrevió a iniciarla. El argumento más utilizado en su contra es que esta reforma puede ser contraindicada en un momento en que se continúa destruyendo empleo y tenemos un paro muy elevado. Se aduce que al prolongar los años de actividad de los trabajadores se impedirá la incorporación de los jóvenes al mundo laboral. Sin embargo, la reforma propone iniciar el aumento de la vida laboral a partir del 2013 y, lo que es más importante, hacerlo de forma gradual, un mes por año hasta 2020 y dos por año hasta llegar a los 67 años en 2027.

En cuanto al momento de poner en marcha la reforma, es de esperar que dentro de unos años la crisis habrá pasado y estaremos en un escenario de creación de empleo. Aunque la reforma no es un remedio a corto plazo para la creación de empleo y/o reducción del paro, es absolutamente necesaria para la sostenibilidad del sistema público de pensiones y aporta fiabilidad a las intenciones de reforma de nuestra economía demandada por la UE y por los Mercados.

Bio Carmen Alcaide

Carmen Alcaide Guindo nació en Madrid en 1945 y es hija del considerado como padre de la estadística española moderna Julio Alcaide.

Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, es Máster en Dirección de Empresas del IESE Universidad de Navarra y siempre ha estado vinculada al mundo de la estadística y el análisis económico. Carmen Alcaide inició su trayectoria profesional en el Instituto Nacional de Estadística en 1968. Ha sido directora de Coyuntura y directora de Análisis de Mercados en el Banco de Bilbao (después BBV y ahora BBVA). Posteriormente, pasó a dirigir el Servicio de Estudios del ICO. El día 1 de julio de 2000 fue nombrada presidenta del INE por el segundo Gobierno de José María Aznar, cargo en el que fue confirmada por el equipo del vicepresidente Pedro Solbes a su llegada a Economía en 2004. Fue cesada en 2008. En 2006 ingresó en la Academia de Ciencias Sociales y Medio Ambiente de Andalucía.

Durante su gestión se produjeron cambios notables en el sistema estadístico como la renovación periódica del método de cálculo del IPC, y del PIB, a instancias de Eurostat, y del padrón municipal. También ha estado centrada en la elaboración de nuevas estadísticas, entre ellas una de vivienda y varias sobre asuntos sociales e inmigración. En la Junta del BBVA de marzo de 2009, Carmen Alcaide, antigua directora del Servicio de Estudios del BBVA, intervino en nombre de Uniter, asociación de ex empleados del banco, y aseguró que todos los accionistas deben aceptar la política de prudencia de la entidad, pero siempre y cuando también se aplique a las gratificaciones de los máximos responsables.

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La solvencia es crítica, ¿y la rentabilidad?

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por Fernando González Urbaneja, miembro de la Comisión Permanente de Escuela Andaluza de Economía (23/02/2011)

La solvencia es crítica, ¿y la rentabilidad?

Va para dos años de debate y forcejeo entre el sector financiero (cajas de ahorro) y el Banco de España, entre el Banco de España y el Gobierno y entre el Gobierno y la oposición para habilitar un sistema que evite una crisis financiera con consecuencias imprevisibles. El consenso del momento, aquí y fuera, es que ninguna entidad debe ir a la quiebra por las consecuencias imprevisibles de ese paso. No solo las entidades sistémicas, las del «demasiado grandes para caer», sino también las demás, por los efectos contagio y el riesgo de pánico.

El último domingo de marzo de 2009 un consejo de ministros extraordinario, reunido en domingo por la tarde, aprobó las medidas necesarias para intervenir la primera caja averiada. Aquel día se podía haber llegado mucho más lejos, una vez hecho el gasto político, colocado el enfermo en la mesa, era el momento de la cirugía radical que evite volver al quirófano. Pero optaron por lo gradual, quizá esperando el santo advenimiento, y el enfermo no ha parado desde entonces de volver al quirófano.

Ahora el foco está en la solvencia, cuadrar el coeficiente mágico del llamado «core capital» que tiene varias definiciones y concreciones y que permite, por tanto, cierta creatividad o discrecionalidad contable, métrica libre. Pero el problema tiene más sustancia, hay otros factores clave que dejan de lado, al menos eso parece. Tan importante como la solvencia (papá) es la rentabilidad (mamá). Sin solvencia no hay presente y sin rentabilidad no hay futuro.

Por eso me llama la atención lo poco que se habla de rentabilidad y la ligereza con la que se lucen beneficios que parecen más de los de «apuntar» que de los de verdad. Empezamos hace dos años largos, a la entrada en la crisis con un sistema financiero fabuloso y ya vamos por otro con averías manifiestas y otras por manifestar.

Bio: Licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Empezó en la profesión de periodista a finales de los setenta como colaborador del Diario Madrid hasta su cierre por orden gubernamental. Ha trabajado en El País -fue miembro fundador-, y Cinco Días; revistas como Cambio 16 y Doblón; y televisiones como Antena 3.

Desde 1999 es Profesor asociado del Departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de Onda Cero y de los diarios ABC, La Estrella y 20 Minutos. Desde noviembre de 2003 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 la Federación de Asociaciones de la Prensa de España.

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del Comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente preside la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

 

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