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El largo y caliente otoño

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (05/09/2011)

El presupuesto para 2012 será el único hecho político relevante para el bienestar de los andaluces, vista la decepcionante agenda de Griñán para este nuevo curso

De acuerdo con la información oficial, el presupuesto de la Junta de Andalucía para el año en curso 2011 asciende a 31.682,2 millones de euros, de los cuales el 78,4% corresponde a gasto corriente y el 21,6% a inversiones. La reducción respecto a 2100 fue del 6,1% y el total supone un 21% sobre el Producto Interior Bruto andaluz, con un importe estimado de 150.588 millones. El endeudamiento neto previsto para 2011 ascendía a 2.239 millones, y por la información publicada por la Junta, sabemos que la deuda viva a finales de 2010 era de 11.891 millones de euros. La previsión de crecimiento real anual del PIB era del 1,3%, igual porcentaje que el de España. En estos momentos, casi todas las previsiones (tomo la última de Standard & Poor’s) señalan para España un crecimiento en 2011 del 0,8% (3,3% para Alemania), y un desempleo del 21%, que para Andalucía pueden ser del 0,7% con el 30% de desempleo. Se desconoce cuál es el grado de ejecución del presupuesto andaluz, tanto en el sentido contable como en el real, es decir cuando las obras estén ejecutadas y se haya pagado a los proveedores de obras y servicios, pero, a la vista de las reclamaciones de los afectados, no parece que la situación sea satisfactoria. Por supuesto, tampoco se sabe cuál es el volumen de facturas no contabilizadas o sesteando en algún lugar oculto.

Realmente, lo que interesa ahora es el presupuesto para 2012, sometido a fuertes restricciones estabilizadoras y ya en fase avanzada de elaboración. Sentado por el candidato Rubalcaba que el equilibrio presupuestario es de izquierdas, queda por saber cuál será la distribución de los gastos e ingresos que atienda, a la vez, a la igualdad (seña identitaria socialista, según el portavoz Alonso) y al crecimiento que alivie la situación de estancamiento y descuelgue. Hablo del presupuesto, porque a la vista de la decepcionante agenda política anunciada en el inicio del curso político por el presidente Griñán, se me ocurre que será, hasta las elecciones, el único hecho relevante para el bienestar de los andaluces. Un presupuesto que podría ser gestionado en las tres cuartas partes de su vigencia por una mayoría y un gobierno que se habrían opuesto al mismo.

Preocupación e influencia

He querido comenzar estas líneas con datos y por Andalucía porque lo habitual entre los analistas es que empecemos con divagaciones y por Japón. Lo que «viste» y no compromete es opinar (y plagiar) sobre el eurobono, la caída del «rating» de EE.UU., el «rescate» de Grecia, y poner de limpio a la Merkel y a los burócratas de Bruselas. Más comprometido (y aburrido) es acercarse a la economía real y próxima, aunque no seré yo quien se atreva a dejar de convertir radicalmente el «entorno económico» en el núcleo del análisis económico. Pero la gente tiene la sensación —alimentada por los presuntos expertos— de que somos hojas de otoño a merced de un fuerte viento frente al que nada se puede hacer. Y no es así. Recuerdo que el gurú Stephen Covey lo expresaba con un modelo simple en el que competían el círculo de preocupación y el círculo de influencia. El ámbito de lo que nos preocupa —y nos asusta— es cada vez mayor y está alimentado por los medios de comunicación y las tecnologías de la información y comunicación. Es el círculo de influencia, el de aquello que nos inquieta pero en lo que podemos incidir y controlar, sobre el que hay que trabajar para hacerlo más grande. Diré que los círculos de influencia de España y Andalucía son cada vez más raquíticos, y al ejemplo del trágala de la reforma constitucional para incluir el límite del déficit me remito. Cada vez tenemos menos objetivos elegibles y más restricciones impuestas. Alguna culpa tiene ZP y sus gobiernos.

Agosto volátil

Agosto ya está lejos. Vale recordar que después del consejo de ministros del 29 de julio, el anuncio de la fecha de las elecciones generales y las promesas de plantear nuevas reformas en las reuniones del 19 y 26 de agosto, el presidente pensó irse de vacaciones a Doñana, pero los mercados no estaban por la labor. La prima de riesgo (esa «prima» sobre la que bromean algunos políticos irresponsables) traspasó los 400 puntos, y los ataques se extendieron a Italia, Bélgica y otros. Las bolsas se desploman y el IBEX 35 tiene su peor agosto desde 1998, aquel verano en que la «crisis del rublo» certificó el hundimiento financiero de Rusia. Se prohíben las ventas en corto. Las malas noticias sobre la economía americana y del conjunto de la OCDE, la herida abierta de la crisis griega, la indecisión alemana…Sin embargo Trichet, a quien se acusó de desatar el pánico sobre la deuda griega, se porta bien y el Banco Central Europeo compra deuda española en los mercados secundarios aunque «de facto» es como si lo hiciera en el primario y estuviera monetizando la deuda. Intenta bajar los precios y reducir la prima. El escenario y los nervios son los de mayo y noviembre del 2010, los de esta primavera. Las reuniones de los líderes europeos —de dos en dos, de diecisiete en diecisiete— se suceden, y parece que hay voluntad política y que los instrumentos existen. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) existe desde mayo de 2010 y es operativo. Presta a Irlanda, Grecia y Portugal y emite bonos con la máxima calificación, que son primos hermanos de lo que serían los eurobonos y tienen (¡casualidad!) parecida rentabilidad que el bono alemán. Esta participado por los 16 países de la euro área en la misma proporción que en el BCE, o sea que Alemania «pone» el 27% de las garantías, y entre Francia y Alemania el 47%. No es raro que los alemanes presionen para que los países más dispendiosos arreglen sus cuentas. Los liberales germanos critican a Trichet por propiciar una «unión de transferencias» en la que acaben pagando los contribuyentes más solventes, entre ellos los alemanes. Hay voces que invocan que Alemania también se ha beneficiado con el euro y que sus bancos son destacados responsables del endeudamiento de otros países. Repito, los instrumentos existen. Será cuestión de mayores dotaciones, decisiones más ágiles, de autorizar más tipos de intervenciones, de actuar preventivamente. El mecanismo de estabilidad (EFSF) es un embrión de un futuro Tesoro europeo. Las contrapartidas son los ajustes y reformas, y así llegamos, sin conjurar los peligros, a final de agosto con el «anclaje» constitucional del límite al déficit y del endeudamiento, exigido por Merkel, Trichet, el BCE o cualquiera de los interesados en reducir las cargas y riesgos del endeudamiento mutualizado.

Y otoño caliente

«De facto», ya estamos en otoño después de ese volátil agosto en el que poco se ha resuelto. El acontecimiento de inicio es la mini reforma de la Constitución sin debate ni referéndum que ha terminado por tensionar las costuras de los lazos que el Gobierno mantenía con sus aliados tradicionales: los sindicatos y los nacionalistas. Los sindicatos ya han anunciado un calendario de movilizaciones, y los nacionalistas un conjunto de iniciativas para reivindicar principios de soberanía que quieren introducir en la Constitución.

Como era previsible, la crisis financiera y económica se ha mutado en crisis social y luego en política, que se acentúa a la vista de las convocatorias electorales del 20 N y de marzo en Andalucía (hasta entonces durará nuestro otoño andaluz), y se tensiona con la posibilidad de la victoria de la derecha tal como se infiere de los resultados de mayo pasado. La formación de un «Frente Indignado» que recoja el malestar de grupos y grupúsculos situados a la izquierda en el espectro político y que opte por la acción callejera en asambleas o manifestaciones es algo más que una posibilidad lejana. La defensa de los derechos sociales, la evitación de un «tsunami azul», la oposición a los banqueros y a los mercados, son banderas de fácil éxito movilizador.

Sin embargo, no es este el mejor clima para desarrollar una estrategia de encaje de bolillos que combine la consolidación fiscal y el «desapalancamiento» con los estímulos a la inversión y al crecimiento, para llevar a cabo un proceso de reformas que atraiga la inversión, facilite la circulación del crédito y favorezca la actividad empresarial. Aquellos que defendían la supremacía de la política sobre la economía, pueden estar satisfechos. Lo han conseguido.

En los próximos seis meses vamos a cenar, comer y desayunar política, y es posible que acabemos hartos. Confiemos en el buen criterio de los ciudadanos, de la sociedad civil y de los agentes sociales. Confiemos en que amplíen su círculo de influencia. Este otoño será largo y caliente.

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Informe Económico de Andalucía 2010

Queremos compartir con vosotros el informe anual elaborado por La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia 2010. Este informe tiene como objetivo analizar la evolución experimentada por la economía andaluza en el último ejercicio económico, en el contexto nacional e internacional en el que se desenvuelve.

En 2010, la economía mundial retoma la senda de crecimiento, con un aumento real del Producto Interior Bruto (PIB) del 5%, tras el descenso experimentado en el año precedente (-0,5%). Este resultado viene impulsado por el elevado dinamismo de las economías emergentes y en desarrollo, que crecen un 7,3%, el ritmo más alto desde 2007, liderados por India y China, con tasas superiores al 10%. Junto a ello, en los países industrializados, el PIB aumenta un 3%, recuperándose de la caída del año anterior (-3,4%). Destaca Japón, con un crecimiento del 4%; en Estados Unidos el PIB crece un 2,9%, en torno a la media de las economías avanzadas, mostrando un menor dinamismo relativo la Unión Europea (1,8%) y la Zona Euro (1,7%).

En este contexto, la economía andaluza describe a lo largo de 2010 un perfil de progresiva recuperación, cerrando el año con un incremento real del PIB del 0,1% interanual en el cuarto trimestre, la primera tasa positiva desde mediados de 2008. Por término medio anual, el balance es de un descenso del 0,6%, tres puntos menor que el registrado el año anterior (-3,6%), algo superior a la caída media nacional (-0,1%).

En términos nominales, el PIB aumenta un 0,8% respecto a 2009, igual que en el conjunto de la economía española,  manteniéndose el peso relativo de Andalucía en el total nacional en el 13,9%.

Desde el punto de vista de la oferta productiva, los servicios retornan a tasas positivas, con un incremento real del VAB del 0,4%, al tiempo que el resto de sectores moderan su caída, a excepción del primario. El mayor descenso sigue correspondiendo a la construcción (-6,5%), que continúa en fase de ajuste y determina la caída global de la economía, ya que descontado el mismo el PIB crece un 0,1%.

Desde el punto de vista de la demanda, la vertiente interna presenta una negativa contribución al crecimiento global de la economía (-1,7 p.p.), condicionada por la caída que aún presenta la inversión, mientras el consumo de los hogares vuelve a registrar aumentos (1%).

Este comportamiento de los componentes internos se refleja en la concesión de créditos a empresas y economías domésticas por parte de las entidades financieras en Andalucía, que, por segundo año consecutivo, muestra un descenso (-2%).

El negativo balance de la demanda regional ha sido no obstante compensado, en gran medida, por el saldo exterior, que contribuye con 1,1 puntos porcentuales al crecimiento agregado, destacando la notable expansión de las exportaciones de bienes y servicios, que crecen un 6,8% en términos reales, casi el triple que las importaciones (2,3%), y el ritmo más elevado desde 2004.

De esta forma, la economía andaluza presenta en 2010 una profundización en el proceso de integración en los mercados nacionales e internacionales. Las exportaciones de mercancías al extranjero, que se convierten en el elemento clave del proceso de recuperación, se incrementan en términos nominales un 27,6%, más de diez puntos por encima de la media nacional (16,2%), alcanzando el máximo histórico anual de 18.471,8 millones de euros. Junto a ello, las ventas de bienes al resto de Comunidades Autónomas crecen un 5,3%, más que las importaciones, con un saldo comercial positivo que prácticamente anula el déficit comercial con el extranjero. Asimismo, se registran aumentos en los flujos de entrada y de salida de capital en concepto de inversión extranjera, mostrando Andalucía una posición de receptora neta, a diferencia de lo que se observa en el conjunto de la economía española.

En el tejido empresarial, la Estadística de Sociedades Mercantiles del INE recoge una creación neta (creadas menos disueltas) de 9.679 sociedades mercantiles en Andalucía en el conjunto del año, cifra que representa el 15,7% del total nacional, porcentaje superior al peso relativo que la economía andaluza tiene en el PIB nacional.

El comportamiento más favorable de la economía andaluza a lo largo del año se ha trasladado al mercado laboral, donde se ralentiza el ritmo de destrucción de empleo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), la población ocupada se reduce un 2,2%, cinco puntos menos que en 2009, siendo esta caída una décima inferior a la media nacional (-2,3%), y en un entorno de reducción de empleo también en la Zona Euro (-0,5%).

El descenso de los ocupados se ha centrado especialmente en la construcción, que explica casi el 60% de la reducción global de la ocupación, en la población con menor nivel de estudios, y en los asalariados con contrato temporal. Frente a ello, destaca el aumento del empleo indefinido (1,6%), a diferencia de lo observado en el conjunto nacional, y en los que tienen estudios universitarios (3,7%).

Esta evolución del empleo ha venido acompañada de un ritmo de incorporación de activos del 1,4%, siete veces el incremento medio en España (0,2%), situándose la tasa de actividad en el máximo histórico del 58,7%, superior a la del conjunto de la Zona Euro por tercer año consecutivo. Este aumento de los activos y el descenso de los ocupados, ha determinado que el número de parados haya aumentado (11,9%), prácticamente igual que a nivel nacional (11,6%), significativamente menos que en los dos años anteriores (en torno al 45%), situándose con todo la tasa de paro en el 28% de media en el año, la más alta desde 1998.

Estos resultados del mercado laboral se han producido en un contexto de moderación salarial, habiéndose reducido los costes laborales unitarios en Andalucía por segundo año consecutivo, confirmando la ruptura de la tendencia de mayores incrementos relativos que los mismos venían mostrando respecto al conjunto de la Zona Euro hasta 2008. En concreto, la reducción ha sido del 1,6%, similar a la de España (-1,5%), y el triple que en la Eurozona (-0,5%).

En el ámbito de los precios, la trayectoria ha estado marcada por el alza del petróleo en los mercados internacionales en los meses finales del año, alcanzando la tasa de inflación el 3,2% interanual en diciembre (3% en España). Si no se consideran los precios de los productos energéticos y los alimentos no elaborados, el núcleo estructural de la inflación, la inflación subyacente, cierra el año en valores muy moderados (1,5% interanual en diciembre), igual que a nivel nacional, y en la Unión Europea. Asimismo, si se tiene en cuenta el comportamiento medio del IPC en el año, el aumento ha sido del 1,8% en Andalucía, igual que en el conjunto de la economía española, y tres décimas por debajo del incremento medio anual del IPC en la UE (2,1%).

Este proceso de estabilización mostrado por la economía andaluza a lo largo de 2010, ha venido acompañado de una corrección de desequilibrios puestos de manifiesto en el inicio de la crisis económica internacional en 2008. Entre ellos: el peso de la inversión residencial en el PIB, que en 2010 ha retornado hacia valores incluso inferiores a la media de España y de los países europeos; la reducción del endeudamiento privado, con un ritmo de evolución del crédito acompasado, además, al del PIB; la corrección del déficit comercial internacional de Andalucía, favorecido por el fuerte incremento de las exportaciones de bienes al extranjero; y el comportamiento más favorable de los costes laborales unitarios en relación a la Eurozona, invirtiendo la trayectoria de mayor crecimiento relativo que habían venido mostrando hasta 2008. Todos ellos, factores que han influido positivamente en la mejora de la competitividad de la economía andaluza.

Puedes consultarlo aquí.

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Análisis del mercado de trabajo de España y Andalucía: Encuesta de Población Activa (1º Trimestre de 2011)

Nos gustaría compartir con vosotros el “Análisis del mercado de trabajo de España y Andalucía: Encuesta de Población Activa (1º Trimestre de 2011)” que nos ha hecho llegar Jose Mª O’Kean, miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía.

Este estudio ha sido desarrollado dentro de las actividades de la cátedra con BBVA de la Universidad Pablo Olavide  (Sevilla) y el Master en Economía y evaluación de políticas.

La actual crisis está demostrando ser mucho más virulenta que la anterior de los años 1992-1993 y lleva camino de parecerse a la crisis de finales de los setenta.

Uno de los rasgos más dolorosos de la actual crisis es el intenso crecimiento del paro de larga duración entre los trabajadores con educación básica, y entre estos entre los más jóvenes. La necesidad de reformas que cambien esta situación es imperiosa.

Este análisis nos acerca datos sobre:

- Situación del mercado de trabajo en España y Andalucía.

- Segmentación laboral de la población en edad de trabajar.

- Tasas de Paro de Andalucía y España. Evolución histórica.

- Evolución de la destrucción de Empleo en las tres últimas recesiones.

- Incidencia del paro de larga duración por edad y nivel educativo: evolución desde el comienzo de la crisis.

Tipología hogares

 

Descargar el informe aquí.

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Las empresas y la competitividad. Francisco Villalba

Artículo realizado por Francisco Villalba, Miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía.

1. EL NUEVO CONTEXTO ECONÓMICO

No cabe duda que el eje central del desenvolvimiento económico en los últimos años, como lo va a ser en los venideros va a girar en torno al concepto de competitividad. Esta importancia es el resultado de la tendencia general al incremento de la competencia, fruto de los crecientes niveles de integración y liberalización de los mercados internacionales, de la aparición de nuevas formas de competencia y cooperación entre agentes, y los avances en la modificación de la oferta a través del cambio tecnológico.

En la medida en que la competitividad se defina como la capacidad que muestra un país o región o empresa para incrementar de manera sostenida su participación en la oferta mundial, y hacerlo compatible con el progreso de sus niveles de renta, debe rechazarse toda interpretación centrada exclusivamente en el seguimiento comparado de los precios y costes, resultando necesario un enfoque más amplio y estructural. Enfoque, que, sin excluir las anteriores variables, debe incorporar el resto de mecanismos a través de los cuales se ejerce la competencia en los mercados (calidad del producto, nivel de adecuación a la demanda, servicios posteriores a la venta, etc. y todas aquellas prácticas que suponen diferenciación técnica y comercial del bien). Por último, la competitividad no puede ser ajena a factores de tipo organizativo e institucional ligados a la configuración del aparato productivo, la infraestructura física y tecnológica o la interrelación entre los agentes económicos.

Un intento de sintetizar las principales características de este proceso, nos llevaría a destacar las ideas básicas representativas del mismo:

En primer lugar, hay que señalar que los cambios tecnológicos, la liberación y desregulación de los mercados y la aparición de nuevos espacios económicos han expandido los mercados hacia formas de competencia cada vez más globales. En segundo lugar, debe tenerse en consideración que la planificación estratégica del Estado y el aprendizaje tecnológico a partir de las relaciones con las empresas multinacionales, junto con una política sistemática de desarrollo científico y educativo han sido elementos clave en los procesos de despegue tecnológico de algunos países.

2. EMPRESAS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

Aunque el tejido productivo ha sido tradicionalmente visto como uno de los elementos clave del crecimiento económico, no ha sido hasta fechas recientes cuando se ha realizado un análisis en mayor profundidad de dicha interrelación. Precisamente, las aproximaciones teóricas y empíricas han convertido a este campo en uno de los más controvertidos del reciente desarrollo de la disciplina económica.

Los modelos de crecimiento parten del concepto de capital humano empresarial como factor fundamental de la actividad productiva y del crecimiento agregado de una economía, partiendo de los modelos de crecimiento endógeno de capital humano, pero centrándose en la figura del empresario. Dos son los elementos fundamentales de este capital humano empresarial: por un lado, el nivel de habilidad de los individuos que deciden convertirse en empresarios y, por otro, el fenómeno del aprendizaje en la práctica de los empresarios.

De los estudios y análisis existentes, se deduce que uno de los elementos claves para promover el crecimiento económico en una sociedad es el de incentivar el capital humano empresarial asociado al tejido productivo, o dicho de otro modo, que los individuos con mayor talento se conviertan en empresarios. Ello se justifica porque se encuentra una evidencia empírica que sugiere que el crecimiento es más fuerte en aquellos países o regiones en los que el talento empresarial se dirige hacia actividades productivas (frente a otras más especulativas). Obviamente, desde el punto de vista de la intervención pública, no existe un mecanismo automático a implementar, en términos de políticas que consigan el objetivo de que los individuos con mayor talento de una sociedad se conviertan en empresarios. No obstante, las instituciones y responsables económicos sí que pueden intervenir en el sector público, influyendo en las decisiones sobre las actividades productivas a realizar, por ejemplo, incentivando determinadas ramas o sectores en mayor medida que otras.

Asimismo, otros trabajos sostienen que las políticas de subvenciones a las empresas podrían incluso conducir a la situación contraria, es decir, a que individuos de bajo talento o habilidad se conviertan en empresarios, lo que tendría efectos negativos sobre el crecimiento económico. En definitiva, desde este enfoque, se pone de manifiesto que el stock de empresarios no es en sí mismo un factor determinante para el avance de la producción en una economía, sino el talento o la capacidad de éstos para innovar y convertirse en un oferente competitivo en el mercado. Para esta corriente de pensamiento, el número de empresarios puede repercutir, sin duda, en el valor añadido y en la renta en un momento dado, pero no tiene porque hacerlo en el largo plazo. Así, el mantenimiento de una influencia positiva sobre el nivel de producción y desarrollo económico dependerá de la idoneidad (talento, habilidad) de la clase empresarial. De este modo, los resultados de algunos de estos trabajos concluyen que las políticas de apoyo a la creación de nuevas empresas no tienen un impacto relevante en el crecimiento económico, ya que si bien aumentan la tasa de creación de empresas, a menudo, no favorecen el crecimiento económico.

No obstante, si que existe un consenso amplio entre los investigadores en señalar que si tiene efectos positivos sobre el crecimiento regional la eliminación de los obstáculos que impiden o entorpecen la creación de nuevas empresas. De este modo, parece oportuno y conveniente un conjunto de intervenciones que pueden, de manera indirecta, favorecer el citado objetivo y por tanto, actuar como elementos incentivadores del crecimiento económico. Entre estas medidas destacaría la eliminación de las barreras para la creación de empresas, desincentivar el que los individuos con talento se sitúen en sectores buscadores de rentas (negocios especulativos, ganancias fáciles derivadas de factores institucionales, etc.), mediante la disminución de sus posibilidades de beneficios, supresión de requisitos burocráticos,legales, etc…

3. OBSTÁCULOS A LA COMPETITIVIDAD.

Ante este nuevo entorno, la empresa en España presenta un conjunto de impedimentos que limitan su capacidad para incorporarse a la ola expansiva. Aunque es indudable que existen factores que son ajenos a la empresa, lo cierto es que gran parte de los problemas se derivan de la persistencia, a pesar de los avances realizados en los últimos años, de un modelo empresarial gestado en unos mercados locales protegidos, que han introducido fuentes de ineficiencias en las empresas.

No cabe duda que la competitividad, siendo un concepto relativo derivado de nuestra capacidad en relación con nuestros rivales, es un fenómeno microeconómico, ya que quien compite son las empresas. Esto no quiere decir que la influencia de factores externos a la empresa no revista gran importancia, sino que el esfuerzo de competitividad que necesariamente han de realizar las empresas debe ir acompañado de la política económica para generar un marco donde se incentive e incremente la eficacia de las inversiones productivas.

La situación competitiva no es muy alentadora, según los datos del World Competitivenes Report en su informe para 2010-2011, España ocupa el puesto 42 en el ranking de competitividad, y muestra desventajas competitivas relativamente importantes que tienen carácter permanente en los últimos años en casi todos los factores analizados, sufriendo en la presente crisis un importante deterioro, pierde 9 puestos con relación al informe anterior.

Además, nuestro país no aprovecha todas las ventajas potenciales derivadas de participar en los flujos de comercio e inversión a escala internacional por presentar un elevado grado de proteccionismo, de carácter no arancelario, marcadas deficiencias en la estructura exportadora, escasez de cooperación con las compañías extranjeras y limitada presencia en la inversión extranjera directa de España en el exterior.

Esta situación plantea interrogantes sobre las posibilidades de que la empresa española supere el reto de la competitividad, y pueda aprovechar los beneficios de la expansión económica que ya se está iniciando en los países de nuestro entorno. En cualquier caso hay que señalar que existen excepciones muy notables pero que no dejan de ser eso, sólo excepciones. En este sentido es posible destacar, aunque sea de forma muy sintética, los principales elementos que obstaculizan la competitividad de la empresa española, tanto de carácter interno como externo. Entre los primeros, destacan: tamaño insuficiente e ineficiente de las empresas, con una capacidad orientada al proceso productivo y raramente a las dimensiones de los mercados; escasa capacidad tecnológica, que se observa tanto en los menores gastos de I+D como de registro de patentes; inadecuada estructura organizativa y orientación estratégica, lo que dificulta la competencia en los mercados internacionales ante la incapacidad para adaptarse de forma rápida y flexible a los nuevos entornos; estructura financiera inadecuada, con bajos niveles de financiación propia y dificultades para la financiación a largo plazo; orientación de mercado con escasa proyección exterior, de tal modo que el exitoso proceso de internacionalización de la gran empresa española de las últimas dos décadas no ha tenido el mismo grado de respuesta en la Pyme.

Entre los de ámbito externo, se pueden subrayar: ineficiencias del factor trabajo, debido, entre otras causas, a la escasa movilidad del trabajo, la desvinculación salariosproductividad, y la inflexibilidad de los salarios ante las condiciones económicas desfavorables y, particularmente, ante el aumento del desempleo; elevados costes de los inputs intermedios procedentes del sector servicios, de tal modo que el insuficiente grado de competencia en el sector servicios propicia una situación en la que los incrementos de los costes de producción en dicho sector se trasladan con relativa facilidad vía precios al resto de actividades productivas; ineficiencia del sector público, que no orienta sus servicios a facilitar o mejorar la eficiencia y productividad del sector privado e incluso lo penaliza con un exceso de regulación y trámites administrativos.

En conclusión, revisando los conceptos mencionados anteriormente, se puede afirmar que los retos a los que se enfrenta la empresa española en los próximos años son, la globalización de los mercados, la innovación, sea o no tecnológica, la internacionalización, y la capacidad para adaptarse a los cambios e incertidumbres. La manera en la que las organizaciones empresariales afronten estos retos será la clave para competir y crear riqueza en esta década del siglo XXI.

Francisco Villalba Cabello

Miembro de la Comisión Permanente de la Escuela Andaluza de Economía

Director de Analistas Económicos de Andalucía

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Cómo afecta la carga burocrática a las empresas y en qué se podría mejorar

La Escuela Andaluza de Economía (EAE) con el fin de contribuir activamente al conocimiento y análisis de los temas de interés general que inciden en el desarrollo económico y progreso social de Andalucía, ha presentado esta mañana en la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía los datos de la investigación sobre “Investigación sobre los frenos burocráticos  a la actividad empresarial en Andalucía

El objetivo de este estudio es conocer cómo el tejido andaluz de empresas percibe las labores burocráticas y en qué impacto económico se traduce principalmente.

El acto ha tenido lugar en la CEA el 5 de abril, y ha contado con la intervención de D. Juan Salas, Presidente de la EAE,  D. Manuel Ángel Martín, Director de la EAE, D. Joaquín Agreda, Director del Instituto de investigación, marketing y comunicación (IMC).

De este estudio,  realizado en 800 empresas andaluzas, un 77% considera, en la situación de arranque de la actividad económica, como negativa el coste económico de la licencia de apertura y otras tasas de comienzo de la actividad empresarial, sin embrago, más del 70% declara que la actitud de los empleados públicos en la aclaración de dudas en la cumplementación facilita el proceso del mismo o no influye. En el arranque de la actividad empresarial, la burocracia institucional tiende a ser considerada por la mayoría de las empresas como freno al pleno desarrollo de la actividad empresarial. Tomando especial relevancia en el caso de las demoras en los ingresos públicos a las empresas (pagos, devolución fiscal, subvenciones 72% que pueden llegar hasta los 14 meses de demora de media), del pago de tasas, del tiempo de personal propio dedicado a trámites obligatorios y el coste de gestoría en la tramitación externalizada.

La legislación que se considera como mayor traba en el desarrollo de la actividad empresarial, según la mayoría de los encuestados: las obligaciones contables (con un 63% valorado como dificultad al desarrollo), la normativa municipal que exige tasas (con un 53%), la legislación laboral (con un 48%) y la ley de protección de riesgos laborales (con un 47%). Otras regulaciones no están siendo vistas como freno por tantas empresas, siendo mayoritaria la opinión de que no afectan a la marcha de las empresas en el caso de la accesibilidad a discapacitados, la ley antitabaco y las normas sanitarias, ambientales y urbanísticas. 

El 55% de las empresas según este estudio, utiliza, de los servicios administrativos ofertados por las Administraciones Públicas, la “Administración Electrónica” y un 87% de los mismos considera que fórmula que facilita la labor burocrática exigida. 

Sin embargo las “Ventanillas Únicas” y la “Selección de empleados a través del SAE” tienen muy pocos usuarios en el tejido empresarial andaluz, con una penetración del 25% y el 16% en el mismo, respectivamente. Las “Ventanillas Únicas” son percibidas como dificultad en los procedimientos para el 45% de las empresas, y según palabras de Manuel Ángel Martín, se debe a la dificultad real de tener una “ventanilla única” que concentre las competencias de las diferentes administraciones. En una posición intermedia, el SAE ha dado facilidades a la actividad empresarial de la mitad de sus usuarios (52%), aunque no ha reclutado muchas empresas como tales (sólo el 16% del tejido productivo recurre al SAE para cubrir puestos de trabajo). 

La opinión más extendida entre el empresariado andaluz (en torno al 40%) es que todas las Administraciones funcionan de forma similar en los aspectos propuestos. En general, la Administración estatal es la que menos empresas tienden a considerar la peor, Por el contrario, los Ayuntamientos y la Junta empatan como Administraciones peor consideradas en profesionalidad, exceso de trámites, lentitud de respuesta, coste y número de normativas. 

Un 59,6% de las empresas no sabe calcular el coste económico que supone para su empresa la burocracia institucional al año. La media de las cantidades aportadas por quienes han estimado una cifra está en el entorno de los 4.000€/año (sin impuestos). Los segmentos empresariales que estiman cifras mayores son las empresas de más de 10 años de antigüedad, con plantillas superiores a 10 empleados, del sector terciario más especializado y la construcción inmobiliaria. Los autónomos registran las estimaciones más bajas (inferior a 2.000€/año). 

Dentro de los costes financieros pueden incluirse las demoras en la recepción de cualquier tipo de ingreso procedente de la Administración. El pago de contratos públicos por compra de bienes o servicios tiende a retrasarse una media de 8 meses. La devolución de impuestos, si procede, se produce como media en 6 meses. El abono de subvenciones directas se hace efectivo, cuando se conceden a las empresas, viene a tardar un promedio de 14 meses desde que es solicitada (6 de espera de la comunicación de concesión y 8 más desde ese momento hasta la recepción del dinero). 

¿Qué consideran los encuestados que podría mejorar el sistema para favorecer el crecimiento potencial de las empresas? Por orden de prioridad los empresarios proponen la reducción de tasas y precios públicos (25%), la reducción del número de trámites y documentos a cumplimentar (18%), agilizar el pago a los proveedores (15%) y la devolución de impuestos (14%). Estas demandas mayoritarias son especialmente respaldadas por las empresas que generan más empleo, en particular por las industriales. 

Las leyes y regulaciones normativas que más empresas consideran necesario modificar para apoyar su crecimiento, son las normas municipales sobre tasas (19%) y las obligaciones contables impuestas por la Administración (17%). En ambos casos son los centros de trabajo más pequeños, y las empresas de reciente creación quienes sustentan esta demanda por encima de la media. 

Manuel Ángel Martín aboga por las siguientes soluciones para reducir este obstáculo a la capacidad productiva de las empresas:

  1. Reducir la normativa en vez de ampliarla continuamente, especialmente en aquellos negocios en los que hay una gran incidencia desde el punto de vista de su instalación y no en otros aspectos también importantes como seguridad o garantía del consumidor.
  2. Certificar cierta seguridad jurídica en los trámites burocráticos para evitar el cambio continuo de los mismos.
  3. Buscar mecanismos de puesta en marcha y de comprobación a posteriori para que las empresas se autodisciplinen.
  4. Agilidad de la Administración Electrónica a través de Internet.

Descargue el informe completo aquí.

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Inauguramos ciclo de conferencias “Economía y Sociedad” con Bernat Soria

La Escuela Andaluza de Economía, comienza un nuevo ciclo de conferencias bajo el título “Economía y Sociedad”, en el que trata de analizar desde la perspectiva económica asuntos y sectores que habitualmente son más conocidos y estudiados desde otros puntos de vista, pero cuya importancia económica es indudable.

El ciclo “Economía y Sociedad” pretende emparejar con la economía asuntos tan, en principio, dispares como la ciencia, la política, la moda, la cultura, la gastronomía, la corrupción, la justicia, el arte o el deporte. La Escuela Andaluza de Economía pretende que los ponentes, de su experiencia y conocimientos, aportaciones en tres ámbitos: en el de los aspectos empresariales de sus actividades y empresas,  en el terreno del peso y conexiones de su sector con la estructura económica general, y en el ámbito de sus experiencias personales acumuladas a lo largo del tiempo. 

Este ciclo de conferencias comienza el próximo martes, 15 de marzo, a las 12.30h. en el salón de actos de la Confederación de Empresarios de Andalucía, dentro de la temática “Economía y Ciencia“, con la intervención de Sr. D. Bernat Soria, ex ministro de Sanidad y Consumo, cuya conferencia se titulará “Calidad e innovación en Sanidad: un nicho para la creación de empresas“. La presentación correrá a cargo de Sr. D. Juan Martínez Barea, Secretario General de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

Si deseas inscribirte para asistir a la conferencia, solo tienes que dejarnos tus datos de contacto en nuestro formulario de inscripción.

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