La Escuela Andaluza de Economía con el fin de contribuir activamente al conocimiento y análisis de los temas de interés general que inciden en el desarrollo económico y progreso social de Andalucía, ha presentado el martes, 8 de marzo, a las 10h. en la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía la un Barómetro sobre “Los hábitos de consumo en tiempos de crisis”.
El acto ha estado presidido por D. Manuel Ángel Martín, Director de la EAE, D. Joaquín Agreda, Director del Instituto de investigación, marketing y comunicación (IMC).
El objetivo de este Barómetro es poder conocer si los consumidores están modificando sus patrones de compra en la coyuntura económica en la que vivimos y en qué acciones se traducen estos cambios.
El 65% de los andaluces considera que la situación económica de su hogar actualmente es algo peor o mucho peor que la que tenía en 2007. El 53% considera que sus ingresos han descendido con la crisis. El 47% restante percibe esta situación en otros o a través de los medios de comunicación. En torno al 60% de los andaluces reconoce comprar menos que antes de la crisis, y que lo hace de manera más planificada, ampliando la gama de proveedores en busca de precio. Se recorta más en gastos de hostelería, equipamientos de hogar, compra de vehículo… y menos en turismo y bienes de uso personal (confección, electrónica).
El 61% tiene la impresión de que ahorra menos que antes del 2008. Pero un 39% ahorra igual o más, independientemente de que en su hogar se ingrese más o menos dinero que entonces. El ahorro generado se vive como limitación del gasto y no se percibe que se acumule significativamente más, pese a que los datos objetivos indiquen lo contrario.
Las tendencias observadas en el conjunto de la encuesta revelan que una proporción importante de la población andaluza percibe su situación económica peor o mucho peor que la que tenía antes del inicio de la crisis, tanto en general (65%) como en ingresos (53%) o ahorros (61%). Pero los hábitos de compra han variado y en las partidas de equipamiento y suministro del hogar, artículos de uso personal, hostelería y turismo se han recortado gastos (un promedio del 58% de los andaluces consume menos que en 2007 en esas partidas).
¿Qué explica que el 61% de los andaluces declaren que ahorran menos que antes, si en productos clave están reduciendo el consumo?. Una explicación puede provenir del análisis de los precios, pues han aumentado los de la energía, los combustibles, ha crecido la presión fiscal, etc. También hay que tener en cuenta que un 40% de los hogares paga una hipoteca y un 23% otros tipos de crédito, que ahora son más gravosos. Sin embargo, lo que nos cuenta la población es contradictorio con los datos objetivos de incremento global del ahorro en España y con la reducción de precios que la crisis ha generado en muchos artículos de consumo. La explicación es que no sólo nos mantenemos en el campo de la realidad, sino también en el de las impresiones subjetivas. En principio partimos de un cálculo sencillo: INGRESOS – GASTOS= AHORRO. Es evidente que ingresos menos gastos es igual a ahorro. Por tanto, habiéndose retraído el consumo (como confirma esta encuesta) y con muchos productos a menor precio… ¿por qué la sensación predominante es de que se ahorra menos? Posiblemente, la ecuación de partida es otra: INGRESOS EN PELIGRO – GASTOS CONTROLADOS = AHORRO FORZADO.
En la percepción de la economía personal no sólo cuentan el presente y el pasado, sino también la anticipación a las posibilidades futuras. Esa perspectiva está basada tanto en la realidad propia como en el clima general, percibido a través de las experiencias de otros y de las noticias generadas desde los medios de comunicación (tal como han confirmado ediciones sucesivas del Barómetro de Percepción de la Economía Andaluza).
En un contexto de crisis se dispara la percepción de precariedad y aumenta la prevención ante posibles reveses económicos. El ahorro que se genera así no es voluntario, sino impuesto. Existe la probabilidad de que se experimente como “un gasto adicional”: no es un ahorro para obtener un fin deseable, sino para evitar contingencias desagradables. El ahorro forzado es una limitación al consumo que imponen las circunstancias, por lo que ya no se vive como ahorro, sino como limitación la capacidad de compra. Es un ahorro que no se destina a algo específico, ni forma parte de una estrategia plenamente asumida. Y desde esta perspectiva, no “cuenta” tanto como ahorro.
Descarga la presentación completa aquí.















