Tribuna de D. Juan M. Salas Tornero, Presidente de la Escuela Andaluza de Economía, en El Correo de Andalucía.
Desde su creación, la Escuela Andaluza de Economía ha tenido en cuenta las corrientes de pensamiento económico-políticas acaecidas en España, Andalucía y en general en el resto del mundo globalizado, con el objetivo de servir a la sociedad y a la comunidad empresarial con actividades que persiguen acercar el conocimiento de la ciencia y de la práctica económica a las empresas, empresarios, partidos políticos y administraciones públicas; e incrementar el nivel de confianza de la sociedad en sus propias capacidades y fuerzas.
En esta búsqueda, enmarcamos la visita del ex presidente de los EEUU, Bill Clinton.
El 20 de enero de 1993, William Jefferson Clinton llegaba a la Casa Blanca, convirtiéndose en el tercer presidente más joven de la nación. Este abogado nacido en 1946 llegaba al poder con los demócratas siendo la esperanza de cambio de la población norteamericana y sucediendo a los mandatos republicanos de Ronald Reagan y George Bush.
Asume la presidencia con el reto de sustituir a dos presidentes de marcada personalidad. Por un lado, Ronald Reagan había destacado al final de su mandato por lo que muchos consideraron osadas iniciativas en política exterior. Se aplaudían sus intervenciones en el fin de la Guerra Fría, el bombardeo de Libia o el incremento de la presión militar sobre la URSS. Por otro, en las elecciones de 1992, George Bush parecía imbatible por los éxitos alcanzados también en política exterior con triunfos como la Guerra del Golfo Pérsico.
Sin embargo, comprobamos cómo Clinton tenía preparada una imbatible estrategia electoral. Su objetivo fue alejar la política norteamericana de las acciones exteriores y poner el acento sobre cuestiones cercanas a la vida cotidiana de los ciudadanos, y lo consiguió. Nada más tenemos que recordar aquella campaña electoral en la que pronunció la frase de “¡Es la economía, estúpido!”, una auténtica declaración de intenciones de lo que posteriormente sería su administración al frente de la Casa Blanca.
Reequilibró la política americana caracterizándose por una profunda preocupación por los temas sociales, ejemplo de ello fue su defensa de las rentas medias y bajas. Liberal en lo económico y profundamente creyente de la negociación política multilateralista en asuntos exteriores. Se entregó a la mejora del sistema educativo y de salud (con una reforma que finalmente no pudo aprobar y, por tanto, poner en práctica), buscó concienzudamente la protección del medio ambiente a través de su apoyo al Protocolo de Kyoto, intentó favorecer en lo económico al mercado libre y trabajó por la paz especialmente en Oriente Medio.
A diferencia de sus predecesores, Clinton apostó por lo comercial frente a lo militar en asuntos exteriores. Algunos grandes triunfos de su administración fueron la bajada del desempleo, la disminución de la deuda nacional y el equilibrio del presupuesto público.




