Queremos compartir con vosotros el informe anual elaborado por La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia 2010. Este informe tiene como objetivo analizar la evolución experimentada por la economía andaluza en el último ejercicio económico, en el contexto nacional e internacional en el que se desenvuelve.
En 2010, la economía mundial retoma la senda de crecimiento, con un aumento real del Producto Interior Bruto (PIB) del 5%, tras el descenso experimentado en el año precedente (-0,5%). Este resultado viene impulsado por el elevado dinamismo de las economías emergentes y en desarrollo, que crecen un 7,3%, el ritmo más alto desde 2007, liderados por India y China, con tasas superiores al 10%. Junto a ello, en los países industrializados, el PIB aumenta un 3%, recuperándose de la caída del año anterior (-3,4%). Destaca Japón, con un crecimiento del 4%; en Estados Unidos el PIB crece un 2,9%, en torno a la media de las economías avanzadas, mostrando un menor dinamismo relativo la Unión Europea (1,8%) y la Zona Euro (1,7%).
En este contexto, la economía andaluza describe a lo largo de 2010 un perfil de progresiva recuperación, cerrando el año con un incremento real del PIB del 0,1% interanual en el cuarto trimestre, la primera tasa positiva desde mediados de 2008. Por término medio anual, el balance es de un descenso del 0,6%, tres puntos menor que el registrado el año anterior (-3,6%), algo superior a la caída media nacional (-0,1%).
En términos nominales, el PIB aumenta un 0,8% respecto a 2009, igual que en el conjunto de la economía española, manteniéndose el peso relativo de Andalucía en el total nacional en el 13,9%.
Desde el punto de vista de la oferta productiva, los servicios retornan a tasas positivas, con un incremento real del VAB del 0,4%, al tiempo que el resto de sectores moderan su caída, a excepción del primario. El mayor descenso sigue correspondiendo a la construcción (-6,5%), que continúa en fase de ajuste y determina la caída global de la economía, ya que descontado el mismo el PIB crece un 0,1%.
Desde el punto de vista de la demanda, la vertiente interna presenta una negativa contribución al crecimiento global de la economía (-1,7 p.p.), condicionada por la caída que aún presenta la inversión, mientras el consumo de los hogares vuelve a registrar aumentos (1%).
Este comportamiento de los componentes internos se refleja en la concesión de créditos a empresas y economías domésticas por parte de las entidades financieras en Andalucía, que, por segundo año consecutivo, muestra un descenso (-2%).
El negativo balance de la demanda regional ha sido no obstante compensado, en gran medida, por el saldo exterior, que contribuye con 1,1 puntos porcentuales al crecimiento agregado, destacando la notable expansión de las exportaciones de bienes y servicios, que crecen un 6,8% en términos reales, casi el triple que las importaciones (2,3%), y el ritmo más elevado desde 2004.
De esta forma, la economía andaluza presenta en 2010 una profundización en el proceso de integración en los mercados nacionales e internacionales. Las exportaciones de mercancías al extranjero, que se convierten en el elemento clave del proceso de recuperación, se incrementan en términos nominales un 27,6%, más de diez puntos por encima de la media nacional (16,2%), alcanzando el máximo histórico anual de 18.471,8 millones de euros. Junto a ello, las ventas de bienes al resto de Comunidades Autónomas crecen un 5,3%, más que las importaciones, con un saldo comercial positivo que prácticamente anula el déficit comercial con el extranjero. Asimismo, se registran aumentos en los flujos de entrada y de salida de capital en concepto de inversión extranjera, mostrando Andalucía una posición de receptora neta, a diferencia de lo que se observa en el conjunto de la economía española.
En el tejido empresarial, la Estadística de Sociedades Mercantiles del INE recoge una creación neta (creadas menos disueltas) de 9.679 sociedades mercantiles en Andalucía en el conjunto del año, cifra que representa el 15,7% del total nacional, porcentaje superior al peso relativo que la economía andaluza tiene en el PIB nacional.
El comportamiento más favorable de la economía andaluza a lo largo del año se ha trasladado al mercado laboral, donde se ralentiza el ritmo de destrucción de empleo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), la población ocupada se reduce un 2,2%, cinco puntos menos que en 2009, siendo esta caída una décima inferior a la media nacional (-2,3%), y en un entorno de reducción de empleo también en la Zona Euro (-0,5%).
El descenso de los ocupados se ha centrado especialmente en la construcción, que explica casi el 60% de la reducción global de la ocupación, en la población con menor nivel de estudios, y en los asalariados con contrato temporal. Frente a ello, destaca el aumento del empleo indefinido (1,6%), a diferencia de lo observado en el conjunto nacional, y en los que tienen estudios universitarios (3,7%).
Esta evolución del empleo ha venido acompañada de un ritmo de incorporación de activos del 1,4%, siete veces el incremento medio en España (0,2%), situándose la tasa de actividad en el máximo histórico del 58,7%, superior a la del conjunto de la Zona Euro por tercer año consecutivo. Este aumento de los activos y el descenso de los ocupados, ha determinado que el número de parados haya aumentado (11,9%), prácticamente igual que a nivel nacional (11,6%), significativamente menos que en los dos años anteriores (en torno al 45%), situándose con todo la tasa de paro en el 28% de media en el año, la más alta desde 1998.
Estos resultados del mercado laboral se han producido en un contexto de moderación salarial, habiéndose reducido los costes laborales unitarios en Andalucía por segundo año consecutivo, confirmando la ruptura de la tendencia de mayores incrementos relativos que los mismos venían mostrando respecto al conjunto de la Zona Euro hasta 2008. En concreto, la reducción ha sido del 1,6%, similar a la de España (-1,5%), y el triple que en la Eurozona (-0,5%).
En el ámbito de los precios, la trayectoria ha estado marcada por el alza del petróleo en los mercados internacionales en los meses finales del año, alcanzando la tasa de inflación el 3,2% interanual en diciembre (3% en España). Si no se consideran los precios de los productos energéticos y los alimentos no elaborados, el núcleo estructural de la inflación, la inflación subyacente, cierra el año en valores muy moderados (1,5% interanual en diciembre), igual que a nivel nacional, y en la Unión Europea. Asimismo, si se tiene en cuenta el comportamiento medio del IPC en el año, el aumento ha sido del 1,8% en Andalucía, igual que en el conjunto de la economía española, y tres décimas por debajo del incremento medio anual del IPC en la UE (2,1%).
Este proceso de estabilización mostrado por la economía andaluza a lo largo de 2010, ha venido acompañado de una corrección de desequilibrios puestos de manifiesto en el inicio de la crisis económica internacional en 2008. Entre ellos: el peso de la inversión residencial en el PIB, que en 2010 ha retornado hacia valores incluso inferiores a la media de España y de los países europeos; la reducción del endeudamiento privado, con un ritmo de evolución del crédito acompasado, además, al del PIB; la corrección del déficit comercial internacional de Andalucía, favorecido por el fuerte incremento de las exportaciones de bienes al extranjero; y el comportamiento más favorable de los costes laborales unitarios en relación a la Eurozona, invirtiendo la trayectoria de mayor crecimiento relativo que habían venido mostrando hasta 2008. Todos ellos, factores que han influido positivamente en la mejora de la competitividad de la economía andaluza.
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