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La fiesta del sesgo

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (10/05/2011)

Son personas sin prejuicios partidistas que atienden a lo que les dice su razón y conciencia. Son los «sin sesgo»

Entiéndase sesgo como desviación o interpretación oblicua y prejuiciada, y coincidirán ustedes conmigo en que ya estamos en la fiesta del sesgo, o sea en campaña electoral. Los sociólogos denominan sesgo de confirmación a la tendencia a interpretar la realidad de manera que confirme nuestros prejuicios y nuestras hipótesis previas, de tal manera que para algunos la muerte de Bin Laden es una confirmación de que los americanos se saltan la justicia a la torera, y para otros que son los justicieros por excelencia, o que, ante las mismas pruebas, unos jueces piensan que Bildu puede presentarse a la elecciones y otros que no. Los sesgos (que son de varios tipos) fueron identificados por dos precursores de la «psicoeconomía» —Tversky y Kahneman— para explicar algunas decisiones económicas muy alejadas de la racionalidad, y tienen su origen en múltiples factores como la ignorancia, el miedo, la pereza o la impaciencia. El error como diferencia entre la realidad y su medida, se da en estadística, pero el sesgo de mala fe alimentado por el interés o el prejuicio es patrimonio de la política, y su exaltación se produce masivamente en las campañas electorales. Los mismos hechos o realidades provocan juicios diferentes porque el partidismo —más aún que las ideologías— proporciona una tendenciosidad interpretativa que los militantes aceptan de buen grado. Al igual que se busca en los medios de comunicación reconocer y alimentar las propias opiniones preformadas, se trata de adaptar los datos reales a un entramado ideológico que ni la duda ni la evidencia consiguen desmontar. La caída del muro de Berlín no significaría el fracaso de todo un sistema socioeconómico, sino una transitoria hibernación producida por las malas artes del imperialismo capitalista. Una inoportuna fotografía de un comunista dando buena cuenta de una aparatosa mariscada, no sería un testimonio de un tipo de gestos que habría que corregir, sino una maniobra rastrera de la derecha más rancia. Como indican algunos sociólogos, la capacidad de raciocinio no parece estar dirigida a la búsqueda de la verdad, sino a la construcción de argumentos para justificar nuestras creencias y acciones.

Si les cuento el rollo anterior es porque me invade la melancolía ante el desarrollo de las campañas electorales, especialmente la municipal de Sevilla. Siendo difícil la presentación de ideas y proyectos originales a nivel «micro», existe otra campaña que abunda en lo «macro», o sea la corrupción, la crisis y los separatismos, y que pesa más que la primera. Sobre estos temas, veo difícil un cambio de «chaqueta» en el votante. Por lo que respecta a Sevilla y «barómetros» aparte, parece difícil que ese 8% de votantes de Izquierda Unida, que le proporciona 3 concejales, se sacuda el sesgo de encima. En 2007, los votos de la derecha fueron 128.776 y los del conjunto de la izquierda 150.306. Tampoco es probable que exista ahí un trasvase importante de papeletas. Más allá de las deserciones «emocionales» o de los acontecimientos inesperados, lo que queda es faenar en el caladero de los «absentistas», esos 256.793 censados que en 2007 se quedaron en casa, por comodidad, cabreo o hastío. Muchos de ellos son personas sin prejuicios partidistas que atienden a lo que les dice su razón y conciencia. Son los «sin sesgo». Una mayoría silenciosa que merecería una campaña menos sesgada.

Lea más artículos de opinión en www.economistaeneltejado.com

Director Técnico de la Escuela Andaluza de Economía. Doctor Ingeniero Naval, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Alta dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo.
 
 Ha desempeñado diversos puestos directivos en empresas públicas como Astilleros Españoles, S.A. y privadas como Sevillana de Electricidad-ENDESA en las áreas de dirección general, producción, finanzas y aprovisionamientos.Desde 1977 ha impartido docencia en diversas áreas de economía de la empresa.Desde Abril de 1984 hasta Abril de 1989 ocupó en la Junta de Andalucía, los cargos de Director General de Industria, Energía y Minas y Secretario General de Economía y Fomento (con responsabilidad y competencias en Asuntos Comunitarios (Unión Europea), con rango de Viceconsejero. Desde Octubre de 1989 a Abril de 1993 fue Gerente de la Unión Temporal de Empresas de la Energía para la EXPO’92 y Director del Pabellón de la Energía durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.Desde junio de 1989 hasta abril de 2000 ha sido Director General Gerente de Nuevas Iniciativas del Sur, S.A. (NUINSA) perteneciente al Grupo Sevillana-Endesa, Director Regional de Diversificación y vocal, vicepresidente y presidente (Supercable, Enditel, Dicogexsa (Gas Extremadura), Gegsa, Isla Mágica, etc.) en varios Consejos de Administración de empresas participadas.Entre 2001 y 2003 ha sido Presidente de Giralda Televisión.
 
 En la actualidad se dedica a la docencia, a la investigación, y a la consultoría de empresas y es Profesor Titular de la Universidad de Sevilla en el Área de Economía Financiera y Contabilidad. Así mismo es Vocal del Consejo Económico y Social de Andalucía, Presidente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA), Presidente de la Comisión de Economía y Financiación de PYMES de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), y miembro del Consejo Andaluz de Estadística y de la Comisión de Planificación de Andalucía.Ha sido columnista habitual y editorialista de los periódicos “D16” y de “El Mundo” de Andalucía, y, en la actualidad, del periódico “ABC” en sus ediciones Nacional y de Sevilla. Participa habitualmente en la tertulia “La Mirilla” de Canal Sur Radio y, ocasionalmente, en “Protagonistas” de Punto Radio, así cómo en el programa “Empresas” de RTVA.

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La solvencia es crítica, ¿y la rentabilidad?

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por Fernando González Urbaneja, miembro de la Comisión Permanente de Escuela Andaluza de Economía (23/02/2011)

La solvencia es crítica, ¿y la rentabilidad?

Va para dos años de debate y forcejeo entre el sector financiero (cajas de ahorro) y el Banco de España, entre el Banco de España y el Gobierno y entre el Gobierno y la oposición para habilitar un sistema que evite una crisis financiera con consecuencias imprevisibles. El consenso del momento, aquí y fuera, es que ninguna entidad debe ir a la quiebra por las consecuencias imprevisibles de ese paso. No solo las entidades sistémicas, las del «demasiado grandes para caer», sino también las demás, por los efectos contagio y el riesgo de pánico.

El último domingo de marzo de 2009 un consejo de ministros extraordinario, reunido en domingo por la tarde, aprobó las medidas necesarias para intervenir la primera caja averiada. Aquel día se podía haber llegado mucho más lejos, una vez hecho el gasto político, colocado el enfermo en la mesa, era el momento de la cirugía radical que evite volver al quirófano. Pero optaron por lo gradual, quizá esperando el santo advenimiento, y el enfermo no ha parado desde entonces de volver al quirófano.

Ahora el foco está en la solvencia, cuadrar el coeficiente mágico del llamado «core capital» que tiene varias definiciones y concreciones y que permite, por tanto, cierta creatividad o discrecionalidad contable, métrica libre. Pero el problema tiene más sustancia, hay otros factores clave que dejan de lado, al menos eso parece. Tan importante como la solvencia (papá) es la rentabilidad (mamá). Sin solvencia no hay presente y sin rentabilidad no hay futuro.

Por eso me llama la atención lo poco que se habla de rentabilidad y la ligereza con la que se lucen beneficios que parecen más de los de «apuntar» que de los de verdad. Empezamos hace dos años largos, a la entrada en la crisis con un sistema financiero fabuloso y ya vamos por otro con averías manifiestas y otras por manifestar.

Bio: Licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Empezó en la profesión de periodista a finales de los setenta como colaborador del Diario Madrid hasta su cierre por orden gubernamental. Ha trabajado en El País -fue miembro fundador-, y Cinco Días; revistas como Cambio 16 y Doblón; y televisiones como Antena 3.

Desde 1999 es Profesor asociado del Departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de Onda Cero y de los diarios ABC, La Estrella y 20 Minutos. Desde noviembre de 2003 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 la Federación de Asociaciones de la Prensa de España.

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del Comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente preside la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

 

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El economista manco

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (21/02/2011)

Los artículos económicos suelen estar plagados de nexos adversativos que contrarían las afirmaciones rotundas

La gente del mundillo económico conoce bien la exclamación del presidente americano Harry S. Truman (en ocasiones se atribuye a Kennedy) pidiendo un economista manco que no le mareará con las disyuntivas «por un lado puede ocurrir esto, por otro lado puede suceder lo opuesto». Lo de manco viene de la expresión inglesa «on the other hand», equivalente a decir «desde otro punto de vista», que ayuda poco o nada al que demanda una solución única, como suele ocurrir a quien, atribulado, tiene que tomar decisiones. Es cierto que los economistas se limitan en ocasiones simplemente a relacionar medios y fines —«para conseguir aquello, hay que hacer esto»— aunque cada alma en su almario considera que hay objetivos mejores que otros, y a través de su formulación construye toda una ciencia aunque resulte algo «manca».
 
 
Los artículos económicos suelen estar plagados de nexos adversativos (mas, pero, sin embargo, empero, con todo, aunque, etc.) que contrarían las afirmaciones rotundas con matizaciones posteriores. Así cabe decir que el paro bajará «aunque habrá que esperar a la evolución de las exportaciones» o que «estamos sufriendo una dura crisis, pero lejos de una recesión en sentido técnico». Como muestra, acabo de leer un texto donde en dos líneas se repite tres veces la expresión «no obstante», vaselina habitual de cualquier afirmación arriesgada.
 
 
No obstante (aquí me tienen incurriendo en lo que denuncio), la economía es el arte o ciencia de la elección: entre ahorrar o consumir, entre producir cañones o mantequilla, entre más o menos intervencionismo del Estado. Si esto ocurre dentro de un ámbito específico de conocimientos y objetivos, imaginen las dificultades que surgen cuando se mezclan con otras diferentes disciplinas e intereses, como pueden ser los medioambientales, los electorales, los institucionales y los personales. El dragado del río Guadalquivir para poder poner en valor los 170 millones de euros invertidos en la construcción de una nueva esclusa, lleva camino de ser uno de esos compromisos donde la dilación se considera una solución. Sin entrar en quien tenga razón, parece seguro que ni más informes científicos, ni más datos complementarios, ni ningún «comité de Autoridades Competentes» (típico truco dilatorio) van a conciliar los intereses en juego. Así que ya hay quien está pensando cómo justificar la inversión realizada aunque no sirva para que buques de mayor calado lleguen al puerto de Sevilla.
 
 
Si Platón descomponía funcionalmente la sociedad en hombres de oro, plata y bronce, los gurús del «management»” nos dividen en exploradores, decisores y ejecutores. Los científicos deben ser excelentes exploradores y descubridores de nuevos caminos, pero no se les debe exigir cualidades decisorias que son de otro negociado. Del excesivo análisis es fácil pasar a la parálisis, y la vida no debe estancarse. Los científicos tienen el privilegio de poder ser «mancos» de otros puntos de vista, de no importarles sino lo que atañe a su especialidad, y de tener dos manos dubitativas a la hora de presentar sus conclusiones. Como la mayoría de los problemas importantes no tienen solución matemática, objetiva y exacta, alguien tiene que decidir con información sesgada e incompleta. O no decidir, y dejar a medias un puente, un canal, un edificio, un metro, o una ciudad.
 
Blog de Manuel Ángel Martín
  
Director Técnico de la Escuela Andaluza de Economía. Doctor Ingeniero Naval, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Alta dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo.
 
 Ha desempeñado diversos puestos directivos en empresas públicas como Astilleros Españoles, S.A. y privadas como Sevillana de Electricidad-ENDESA en las áreas de dirección general, producción, finanzas y aprovisionamientos.Desde 1977 ha impartido docencia en diversas áreas de economía de la empresa.Desde Abril de 1984 hasta Abril de 1989 ocupó en la Junta de Andalucía, los cargos de Director General de Industria, Energía y Minas y Secretario General de Economía y Fomento (con responsabilidad y competencias en Asuntos Comunitarios (Unión Europea), con rango de Viceconsejero. Desde Octubre de 1989 a Abril de 1993 fue Gerente de la Unión Temporal de Empresas de la Energía para la EXPO’92 y Director del Pabellón de la Energía durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992.Desde junio de 1989 hasta abril de 2000 ha sido Director General Gerente de Nuevas Iniciativas del Sur, S.A. (NUINSA) perteneciente al Grupo Sevillana-Endesa, Director Regional de Diversificación y vocal, vicepresidente y presidente (Supercable, Enditel, Dicogexsa (Gas Extremadura), Gegsa, Isla Mágica, etc.) en varios Consejos de Administración de empresas participadas.Entre 2001 y 2003 ha sido Presidente de Giralda Televisión.
 
 En la actualidad se dedica a la docencia, a la investigación, y a la consultoría de empresas y es Profesor Titular de la Universidad de Sevilla en el Área de Economía Financiera y Contabilidad. Así mismo es Vocal del Consejo Económico y Social de Andalucía, Presidente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA), Presidente de la Comisión de Economía y Financiación de PYMES de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), y miembro del Consejo Andaluz de Estadística y de la Comisión de Planificación de Andalucía.Ha sido columnista habitual y editorialista de los periódicos “D16” y de “El Mundo” de Andalucía, y, en la actualidad, del periódico “ABC” en sus ediciones Nacional y de Sevilla. Participa habitualmente en la tertulia “La Mirilla” de Canal Sur Radio y, ocasionalmente, en “Protagonistas” de Punto Radio, así cómo en el programa “Empresas” de RTVA.

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Diez medidas: ¿adecuadas y suficientes?

Por Salvador Durbán Oliva, Comisión Técnica EAE.

Publicada en El Correo de Andalucía 18.05.10

Para analizar la idoneidad de las medidas anunciadas por nuestro Gobierno en esta semana, deberemos ponerlas en relación con la profundidad de la crisis española. Es decir, si consideramos que estamos ante una crisis superficial, podrían ser suficientes actuaciones que reduzcan el gasto público ante la imposibilidad de aumentar los ingresos. Pero si estamos ante una crisis profunda y sistémica, se hará necesario acudir a medidas estructurales, medidas que afecten al sistema. Un buen símil lo encontramos en la economía doméstica. Si usted está pasando apuros económicos coyunturales, puede ser suficiente que modere sus gastos para salvar la situación. Ahora bien, si usted está padeciendo apuros graves, tiene un alto endeudamiento, con perspectivas futuras de disminución de ingresos y con unos gastos desbocados derivados de su actual nivel de vida, deberá tomar medidas sobre su estructura familiar, reduciendo gastos, por supuesto, pero acompañando esta reducción con un posible cambio a un piso más pequeño, dejar los colegios privados de sus hijos y acudir a los públicos, vender el segundo coche, etc. etc.

En el tema que nos ocupa, es opinión unánime entre los especialistas que estamos en una crisis profunda, afectando a España con más incidencia que a otras economías de la Unión Europea. La razón fundamental de esta mayor incidencia, reside en la existencia previa de problemas estructurales sin resolver en nuestro país. Han sido muchas las voces de dentro y fuera de España (Almunia desde Europa, Fernández Ordóñez desde el Banco de España, Strauss-Kahn desde el Fondo Monetario Internacional, etc.) que han venido reclamando la necesidad de reformar estructuralmente nuestro sistema financiero, mercado de trabajo, modelo productivo y sistema educativo, fundamentalmente, al objeto de tener opciones para llegar a ser más homogéneos con los países de la Unión.

Doy por sentado que mi improbable lector conoce perfectamente las diez medidas adoptadas, y no me cabe duda de que si es funcionario, conoce la que le afecta directamente a su sueldo (disminución del 5% anual y congelación para el próximo año). Es más, casi seguro que ha analizado las restantes propuestas para ver si todos vamos a contribuir por igual a las soluciones que nos reclama este momento. Consuélese, como yo, al considerar que tenemos un puesto de trabajo asegurado para toda la vida, puesto de trabajo del que carecen casi cinco millones de españoles.

En mi opinión, las medidas anunciadas por el Gobierno, que se aprobarán el próximo jueves en Consejo de Gobierno, son absolutamente necesarias y adecuadas, pero insuficientes. Puede discutirse si alguna de ellas debería ser eliminada y cambiada por otras de corte similar y con los mismos efectos sobre la reducción del gasto público. O bien cambiadas por otras de contenido político aunque con menor incidencia en el gasto (por ejemplo, aumentar el gravamen sobre las rentas más altas habida cuenta el color del Gobierno que las toma, eliminar algún ministerio, etc.). Consideraciones que ante el estado de la economía, son poco relevantes y que inciden más en las opiniones políticas que en la realidad económica.

Aclarado esto, y teniendo en consideración lo comentado en párrafos anteriores, lo relevante reside en que las acciones propuestas afectan fundamentalmente al gasto público pero no a la estructura de nuestro sistema económico. Son insuficientes ante la gravedad de la crisis que insta a tomar medidas adicionales que nos lleven a conseguir a medio / largo plazo una estructura eficiente de nuestro sistema económico-social. Parece que el  Gobierno sigue confiando que con ellas, podemos contener / mantener los efectos perversos de la actual situación en nuestro país, mientras que los países de nuestro entorno hagan de locomotoras, y terminen por arrastrarnos para salir de la sima en la que nos encontramos.

Se hace necesario solucionar con urgencia nuestro sistema financiero. Un sistema financiero que no puede proporcionar créditos a la economía no tiene razón de ser. Por cierto, hace bien nuestro Gobernador del Banco de España en recordar a titular abierto y periódicamente las obligaciones que tienen los otros, en recordar que es necesario reformar el mercado de trabajo; pero sería conveniente que él se acuerde de cumplir con las suyas, que evite el acelerado deterioro que vienen sufriendo, desde hace tiempo, múltiples instituciones financieras. Instituciones que inevitablemente van camino de su cierre, lo cual parece conveniente a la vista de la sobredimensión de nuestro sistema financiero, pero si es relevante, y mucho, que el cierre nos costará a todos recursos financieros, y que éstos aumentarán de forma exponencial conforme más tiempo se tarde en resolver la situación. Sr. Fernández, intervenga ya, tome medidas, comprométase. Ítem más, es necesario que exija responsabilidades a los malos gestores financieros, un sistema en el que el controlador designado por Ley no sanciona, no sirve.

Dejaré para otro momento algunas consideraciones a futuro sobre nuestro sistema educativo y sobre el deseado nuevo modelo productivo, tan conectado con la educación. Sobre la urgente necesidad de encontrar soluciones negociadas y urgentes a nuestro mercado de trabajo; y si no se llega al acuerdo en la negociación entre empleados y empleadores, el Gobierno deberá cumplir con su responsabilidad y proponer y aprobar su reforma laboral. Asimismo, dejo para mejor ocasión algunas consideraciones sobre la necesaria regulación del mercado financiero internacional, que le ocurre como a las democracias, son débiles y no son inmunes a los ataque de aquellos que no creen en ella y las utilizan en su propio beneficio.

Descargar esta tribuna aquí (pdf)

Salvador Durbán es Ingeniero Industrial por la Escuela Técnica Superior de ingenieros Industriales de la Universidad de Sevilla, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Cátedra Finanzas en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla.

Ha sido Presidente de varias Empresas tanto públicas como privadas tales como el Instituto de Fomento de Andalucía, Promonevada, Soprea, S.A., Santana Motor, S.A., Cetursa, Cintandalucía, Veiasa, Sandetel, Sodean, Cetecom , S.A.

Además de desempeñar los cargos de Consejero empresas como Sadiel, Axion, ADM, Cartuja 93, Sadesi, Sogefinsa, así como del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, del Parque Tecnológico de Málaga, de la Agrupación de Agencias de Desarrollo Regional de España y de la Autoridad Portuaria de Sevilla. Ha desempeñado el cargo de Director General de Industria Energía y Minas y el de Secretario de Economía de la Junta de Andalucía.

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Ésta no es una crisis cualquiera

Por Fabián Márquez Sánchez, Presidente de Analistas de Relaciones Industriales y Miembro de la Comisión Técnica de la EAE.

Menudean los actos, seminarios, tormenta de cerebros, propuestas políticas, propuestas de pactos en relación con la crisis y sus efectos. Cuando los debates tienen lugar en el ámbito académico, neutral desde el punto de vista político, podemos abrigar sólidas esperanzas de que surjan conclusiones válidas, y que éstas trasciendan del campo estrictamente partidario y respondan al interés general. Por el contrario, abrir una ácida controversia acerca de la crisis y del diagnóstico de ésta, analizando al mismo tiempo responsabilidades de los grandes prescriptores sociales y, sobre todo, los políticos, inmediatamente concitan un alud de animadversiones mutuas que arruinan la consecución de cualquier resultado en el que las coincidencias sean algo más que meramente circunstanciales.

Sin embargo, la crisis llegó inopinadamente, para los menos avisados en el último trimestre del 2008, produjo inmediatamente 600.000 parados, sólo en el sector del ladrillo, y desde entonces los destrozos que tal huracán ha producido en nuestro tejido productivo han sido muy considerables. La única tasa que se incrementa mes a mes es el ahorro de las familias, lo que pondría de relieve hasta qué extremos están asustadísimas ante lo que se nos ha venido encima; los demás datos son decepcionantes.

La morosidad, en materia de pagos es ahora el doble que la de un año atrás. Han caído las cuantías tributarias en algunos impuestos en más del 20%, y el Gobierno se aprestó a incentivar la compra de automóviles porque este sector, vital para nuestra economía, había registrado un descenso de ventas del 40%; y el paro camina a pasos agigantados a superar la tasa del 20%. De otra parte, habíamos superado una cifra de 20 millones de afiliados a la Seguridad Social y hemos descendido recientemente a algo más de 18 millones. A nadie debe extrañar que la principal preocupación nacional sea la crisis y las consecuencias de ésta, otorgando la ciudadanía más importancia a unos efectos: la falta de empleo, que a otros, pero sin que la opinión pública ignore que de la crisis se sale no incrementando los salarios de los funcionarios públicos, como hizo el Gobierno en el pasado año (3,96%) sino invirtiendo y propiciando la confianza suficiente para que los ahorradores rompan su faltriquera y gasten e inviertan, ya que en caso contrario terminaremos instalándonos en la mediocridad que conlleva cualquier crisis económica, y podremos estar tristemente adormecidos en ella muchos años.

Existe coincidencia general en la necesidad de galvanizar todas las potencias nacionales, pero no sé que ocurre que cuando esperamos confiadamente lo mejor de nosotros mismos, la “montaña produce un ratón”. Es decir, el gran pacto sugerido por su Majestad el Rey, planteado en debate parlamentario y que ha justificado hasta el día de hoy múltiples reuniones de partidos políticos y de comparecencias ante los medios, ha dejado de ser lo que era para convertirse sólo en un determinado consenso sobre algunas medidas que convendría adoptar entre todos en beneficio del común de nuestra economía y, por lo tanto, de los españoles.

Afortunadamente el ministro de Educación, Gabilondo, parece que muestra una gran dedicación, y arrastra al PP a un gran compromiso en materia de reforma educativa, sin cuya realización no es posible pretender a medio plazo cambiar nuestro modelo productivo basado en el trabajo de baja cualificación y, en definitiva, en el “ladrillo”.

Además, sindicatos y patronales han firmado, a la “chita callando”, en los últimos meses dos acuerdos: el primero para resolver los convenios colectivos pendientes del 2009 y, el segundo, para fijar directrices de clara moderación salarial para los convenios correspondientes a los próximos tres años. Además, están dedicados concienzudamente a intentar pactar una reforma laboral que se muestra difícil, pero no irreductible, y que corre el riesgo de naufragar, como ocurrió en julio, en la incoherencia más absoluta si el Gobierno, respondiendo al dictado de una de las partes, establece una vez más “líneas rojas” infranqueables o fija calendarios de negociación imposibles, o se producen todos los días informaciones radiadas de lo que está sucediendo con propuestas mil que llueven sobre quienes negocian, planteándoles el reto de lo imposible. En efecto, si las bases de sindicatos y patronales aspiran a la perfección, como ésta no es de este mundo, y mucho menos en plena crisis, la reforma laboral resultará inviable.

De otra parte, cuando alguien se emperra en ejercer de agente provocador logra el efecto inmediato de enrocar a la parte a la que pretende excitar y, esa situación, como en el ajedrez, impide culminar la partida. En conclusión, la crisis es tan gorda, que impone remedios extraordinarios, y mucho tememos que éstos resulten inaplicable en el actual contexto político.

El presidente del Gobierno se esfuerza, pero no lo suficiente. Y no surgen incentivos que justifiquen que la oposición sustituya su actitud meramente contradictoria con los supuestos errores y equivocaciones del poder, por una política de colaboración que sin duda implica una corresponsabilidad en el empeño de salir de la crisis. Si persisten durante varios meses los actuales datos negativos, seguro que la ciudadanía reclamará: o un gobierno de coalición contra la crisis o elecciones anticipadas ya. Ello ocurrirá más pronto que tarde.

Fabián Márquez es Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y Diplomado en Administración de Empresas por la Escuela de Administración de Empresas de Barcelona.

Preside la Compañía Analistas de Relaciones Industriales, S.A., constituida hace 20 años. Ha dedicado su actividad profesional a dicho campo, contando entre sus clientes con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y participando, como Asesor de la misma, en cuantas negociaciones y pactos sociales se han producido en España desde 1979 hasta nuestros días.

Es miembro de la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos, del Consejo Económico y Social y abogado de los Ilustres Colegios de Abogados de Madrid y de Barcelona.

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España, Grecia y la Unión Monetaria

José María O’Kean, Catedrático de Economía de la Universidad Pablo de Olavide y Miembro de la Comisión Técnica de la Escuela Andaluza de Economía, firma hoy una interesante tribuna en El Correo de Andalucía.

Descargar esta tribuna.

Hay que reconocer que, hasta la crisis económica, la creación del euro y la consolidación de la Unión Monetaria habían transcurrido por un camino de rosas, en un ciclo económico expansivo largo y sin tensiones monetarias. La crisis ha puesto a prueba positivamente la fortaleza de este sistema monetario, pero la salida de la misma nos está demostrando que este selecto club requiere de sus socios más rigor del que era previsible.

Como es sabido, los países que requerían más financiación internacional, en la medida que vivían por encima de sus posibilidades, han visto como los mercados financieros han perdido la confianza en sus activos financieros y las salidas de capitales, que se han originado, ha depreciado sus monedas. Tal es el caso del dólar norteamericano y la libra esterlina, debido a que estos dos países venían presentando de manera continuada déficits en su Cuentas Corrientes de alrededor del 5% de su PIB.

La UM, regida por Alemania, el mayor exportador del mundo, ha visto como el euro se fortalecía en el proceso de ajuste y una vez que la senda del crecimiento se ha iniciado, aunque con timidez, toca ajustar las cuentas y mirar a un nuevo ciclo con confianza. Y esto era así hasta que los mercados financieros han detectado que dentro de la UM hay que diferenciar unos países de otros.

Esta diferenciación, que se traduce en una mayor exigencia de tipos de interés para financiar el nuevo endeudamiento, no debe verse como una conspiración si se analizan los datos sin apasionamientos. Por ejemplo, antes de la crisis, España y Grecia eran dos países que también vivían por encima de sus posibilidades. Sus saldos exteriores eran deficitarios en una cuantía del 9.8% y del 12% del PIB respectivamente. El doble que USA o el Reino Unido.

Durante la crisis, todos hemos hecho políticas de demanda expansivas aumentando el Gasto Público. Esto ha llevado a España a un Déficit Público, que hay que financiar, del 11.8% del PIB y a Grecia del 13%. Como consecuencia la Deuda Pública emitida ha subido en el caso griego al 125% de su PIB, y en el caso español a una cifra aún aceptable, el 66%.

Pero si miramos con más detenimiento, las necesidades de financiación, no tanto de los agentes públicos sino de los privados, vemos que las familias y las empresas griegas estaban endeudadas en 2009 hasta un 103% de su PIB y las españolas hasta el 209%. Como puede verse, los mercados financieros tienen más que sobradas muestras de que estos dos países van a necesitar muchos recursos financieros y que pueden tener dificultades para pagar las deudas vencidas. Además hay que hacer observar que la cifra record de paro de la economía española, nos obligará a mantener el gasto social y nos impedirá ajustar nuestras cuentas en los próximos años.

Ante esta difícil situación, los programas de ajustes se están presentando con mayor o menor éxito. Aparentemente la economía española es más sólida que la griega y es de mayor dimensión. Pero también está mucho más endeudada.

Es cierto que los mercados financieros han sido culpables de la crisis financiera. Pero también lo han sido los Bancos Centrales por las políticas superexpansivas que han practicado y, finalmente, todos nosotros que nos hemos endeudado para vivir mejor de lo que podíamos. Ahora se trata de llevar los ahorros de las personas, gestionados por los fondos de inversión, a los sitios más seguros para mantener el valor de los mismos. Y en estas decisiones nadie habla de patriotismo y unos pocos países endeudados pueden arrastrar a la misma moneda de otros países que están ajustando sus cuentas y que son solventes.

La desconfianza ha llegado a tal extremo que la UM ha tenido que salir al paso. Y en esta acción, ante la seriedad del momento, se ha puesto de manifiesto que Alemania, con la compañía de Francia, es quien manda en la UE y que las autoridades comunitarias, los presidentes rotatorios y hasta el máximo dirigente del BCE, quedan subyugados ante la comparecencia de la Sra. Merkel. Y hay que reconocer que ha estado lista. No se ha dejado engañar por las circunstancias y se ha dado cuenta de que si ayuda a quien lo hace mal, está generando un incentivo para que haya más países que sigan esta senda. Se ha limitado a decir que la UM apoyará a los países con problemas, pero sin prometer fondos y exigiéndole que ajusten sus desequilibrios financieros. Y en ello estamos. Y a nosotros nos coge nuevamente con el pié cambiado. Cuando aún no hemos salido de la crisis, ni hemos cambiado nuestro modelo productivo, ni hemos acometido reforma estructural alguna, empezamos a realizar una política fiscal restrictiva, que va a alargar la recesión.

José María O’Kean es Doctor en Economía por la Universidad de Sevilla (1986), Executive Master en e-business por el Instituto de Empresa (2001), Senior Associate Membrer del St.Antony´s Collage de la University of Oxford (1985) y fue investigador visitante en la John F. Kennedy Shool of Government de la Harvard University (1987).

Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Pablo de Olavide desde su creación en 1997 hasta 2003 en que pasó a ser Vicerrector de Fundaciones de esta Universidad. Actualmente es Catedrático de Economía Aplicada, profesor de Teoría Económica y Económica Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla desde 1997 y profesor asociado de Entorno Económico y Análisis Económico en el Instituto de Empresa de Madrid desde 1991.

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