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Las medidas del nuevo gobierno – Por Javier Lasarte

Añadimos hoy una entrada más a  la sección en la que hemos pedido a los miembros de nuestra Comisión Permanente que nos ofrezcan sus impresiones sobre las medidas que el nuevo gobierno ejecutará. Puedes también descargarlas aquí.

En esta ocasión, nos ofrece sus comentarios Javier Lasarte, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Pertenece a los Consejos de Redacción de las Revistas Española de Derecho Financiero, y de Estudios Regionales, de la que es coofundador, y al Consejo Científico de la Revue Française de Finances Publiques. Es miembro del Consejo de la Scuola Europea di Alti Studi Tributari de la Universidad de Bolonia (Italia).

ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA

Es lógica la prórroga de los Presupuestos cuando ha habido elecciones generales y cambio de Gobierno en fechas tan próximas a la finalización del ejercicio. Se hace conforme a la previsión constitucional y al uso político, puesto que ya se han prorrogado en varias ocasiones parecidas anteriores. El Gobierno podrá actuar mediante Decretos-Leyes en los asuntos urgentes. Además aparece el compromiso de presentar el proyecto de nuevos Presupuestos antes de 31 de marzo. Es un plazo convincente para acabar de diseñar una política económica, fiscal y financiera a la que responda ese proyecto; en cualquier caso, no debe presentarse antes de que se apruebe la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

El anuncio de que la Ley de Estabilidad Presupuestaria se presentará a las Cortes en el próximo mes de enero es esperanzador. Ya hemos comentado en la Comisión Permanente que había que empezar por aprobar esta Ley Orgánica para hacer efectiva la reforma constitucional que se hizo durante el verano (artículo 135) como premisa para el programa de ajuste o consolidación fiscal.

Lo importante y urgente de esta Ley es, por una parte, la fijación de los criterios para la reducción de la deuda pública hasta el 60% del PIB; y, por otra, la fijación de límites de deuda y déficit al Estado, Comunidades Autónomas y Entidades Locales. Hay que salir cuanto antes de la indeterminación en que quedaron estos asuntos en la reforma constitucional y en el documento suscrito sobre su desarrollo por el PSOE y el PP.

El PP puede aprobar cómodamente esta Ley dada su mayoría parlamentaria; pero damos especial importancia política a la postura que adopte ante la misma el PSOE.

MEDIDAS FISCALES

El contenido de las que se anuncian no es suficientemente explícito para hacer valoraciones útiles. No obstante se hacen unos breves apuntes con la finalidad particular de destacar las que pueden resultar importantes como instrumentos de política fiscal.

1ª) Ley de apoyo a emprendedores

Dada los datos de paro esta Ley puede y debe ser un instrumento útil de política fiscal. El plazo de tres meses para su aprobación (aunque el texto no habla de presentación ni de aprobación, dejando este punto en la ambigüedad) nos parece demasiado largo pues la creación de empleo debe ser objetivo prioritario. Puede comprenderse no obstante que quiera vincularse a la política económica y fiscal que diseñe la futura Ley de Presupuestos.

La compensación automática de deudas de la Administración es fundamental en una época de crisis en que sus pagos se retrasan de manera tan dañina. Normas sobre este tema no nos faltan, en particular en el ordenamiento fiscal. Pero está claro que la clave es ese procedimiento que se anuncia y que esperemos que sea en verdad automático.

La modificación del criterio de devengo del IVA es absolutamente necesaria. Ya hemos insistidos en ello en otros documentos de la EAE  a los que nos remitimos. No nos parece convincente que tal modificación se limite a los autónomos y a las PYMES; en nuestra opinión debe aplicable a todos los sujetos pasivos del IVA.

El tipo superreducido de la adquisición de la vivienda habitual no es en realidad una medida de apoyo a los empresarios (para ellos el IVA es un tributo de juego 0) sino a los compradores que soportan su incidencia final, aunque, por supuesto, beneficiará la actividad de venta de viviendas. Detectamos cierto apresuramiento en la redacción del documento al presentarla como tal.

2ª) Ayuda fiscal al empleo

La eficacia de esta ayuda por contratar al primer trabajador no dependerá tanto de su cuantía como del régimen laboral que resulte de la anunciada reforma. Pero sea bienvenida.

3ª) Reformas del Impuesto de Sociedades

En nuestra opinión todas las modificaciones que se anuncian están en una línea acertada (aunque también debería pensarse en otras medidas que no asoman en el documento) pero habrá que esperar a su regulación concreta para formular valoraciones. El anuncio de la menor tributación de los beneficios no distribuidos destinados a la adquisición de activos nos ofrece un buen ejemplo: habrá que coordinar ese régimen con la amortización de dichos activos; posiblemente sea más efectiva la libertad absoluta de amortización durante los dos o tres próximos ejercicios que esa disminución de carga fiscal (que no alcanzará diez puntos de la base dada la diferencia entre tipos nominales y efectivos).

4ª) Reformas en el IRPF

Sucede como en el caso anterior. No hay duda de que mejorar la tributación de los planes de pensiones incrementará las aportaciones a los mismos y, en consecuencia, el ahorro nacional. Desde nuestro punto de vista esas medidas tienen que traducirse, a fin de cuentas, en menor tributación a la hora de recuperar las aportaciones y sus rendimientos. Pero es asunto complejo. Por ejemplo: ¿se permitirá computar como minusvalías patrimoniales las pérdidas netas de parte de tales aportaciones, que son frecuentes en las circunstancias económicas actuales? ¿se podrá distinguir entre recuperación de la aportación propiamente dicha, que debe ser tratada como la renta de que trae origen, y su rendimiento en caso de mayor valor del fondo, que es renta de capital a la que debería aplicarse su régimen específico?. Y finalmente: ¿es lógico tocar su régimen fiscal sin modificar el régimen de su gestión por parte de las entidades financieras, que se han convertido en meros comisionistas que siempre cobran con independencia de los resultados de su gestión?

En cuanto a la deducción por vivienda habitual nos parece muy bien que se recupere dada la importancia de este sector para la creación rápida de empleo. Pero su regulación concreta ofrece múltiples alternativas, entre las cuales hay que elegir procurando ante todo que se articulen auténticas medidas de promoción y no una vía de fácil incremento de precios, y por tanto de beneficios, por parte de los vendedores.

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El largo y caliente otoño

Artículo de opinión aparecido en ABC redactado por el Director de la Escuela Andaluza de Economía, Manuel Ángel Martín (05/09/2011)

El presupuesto para 2012 será el único hecho político relevante para el bienestar de los andaluces, vista la decepcionante agenda de Griñán para este nuevo curso

De acuerdo con la información oficial, el presupuesto de la Junta de Andalucía para el año en curso 2011 asciende a 31.682,2 millones de euros, de los cuales el 78,4% corresponde a gasto corriente y el 21,6% a inversiones. La reducción respecto a 2100 fue del 6,1% y el total supone un 21% sobre el Producto Interior Bruto andaluz, con un importe estimado de 150.588 millones. El endeudamiento neto previsto para 2011 ascendía a 2.239 millones, y por la información publicada por la Junta, sabemos que la deuda viva a finales de 2010 era de 11.891 millones de euros. La previsión de crecimiento real anual del PIB era del 1,3%, igual porcentaje que el de España. En estos momentos, casi todas las previsiones (tomo la última de Standard & Poor’s) señalan para España un crecimiento en 2011 del 0,8% (3,3% para Alemania), y un desempleo del 21%, que para Andalucía pueden ser del 0,7% con el 30% de desempleo. Se desconoce cuál es el grado de ejecución del presupuesto andaluz, tanto en el sentido contable como en el real, es decir cuando las obras estén ejecutadas y se haya pagado a los proveedores de obras y servicios, pero, a la vista de las reclamaciones de los afectados, no parece que la situación sea satisfactoria. Por supuesto, tampoco se sabe cuál es el volumen de facturas no contabilizadas o sesteando en algún lugar oculto.

Realmente, lo que interesa ahora es el presupuesto para 2012, sometido a fuertes restricciones estabilizadoras y ya en fase avanzada de elaboración. Sentado por el candidato Rubalcaba que el equilibrio presupuestario es de izquierdas, queda por saber cuál será la distribución de los gastos e ingresos que atienda, a la vez, a la igualdad (seña identitaria socialista, según el portavoz Alonso) y al crecimiento que alivie la situación de estancamiento y descuelgue. Hablo del presupuesto, porque a la vista de la decepcionante agenda política anunciada en el inicio del curso político por el presidente Griñán, se me ocurre que será, hasta las elecciones, el único hecho relevante para el bienestar de los andaluces. Un presupuesto que podría ser gestionado en las tres cuartas partes de su vigencia por una mayoría y un gobierno que se habrían opuesto al mismo.

Preocupación e influencia

He querido comenzar estas líneas con datos y por Andalucía porque lo habitual entre los analistas es que empecemos con divagaciones y por Japón. Lo que «viste» y no compromete es opinar (y plagiar) sobre el eurobono, la caída del «rating» de EE.UU., el «rescate» de Grecia, y poner de limpio a la Merkel y a los burócratas de Bruselas. Más comprometido (y aburrido) es acercarse a la economía real y próxima, aunque no seré yo quien se atreva a dejar de convertir radicalmente el «entorno económico» en el núcleo del análisis económico. Pero la gente tiene la sensación —alimentada por los presuntos expertos— de que somos hojas de otoño a merced de un fuerte viento frente al que nada se puede hacer. Y no es así. Recuerdo que el gurú Stephen Covey lo expresaba con un modelo simple en el que competían el círculo de preocupación y el círculo de influencia. El ámbito de lo que nos preocupa —y nos asusta— es cada vez mayor y está alimentado por los medios de comunicación y las tecnologías de la información y comunicación. Es el círculo de influencia, el de aquello que nos inquieta pero en lo que podemos incidir y controlar, sobre el que hay que trabajar para hacerlo más grande. Diré que los círculos de influencia de España y Andalucía son cada vez más raquíticos, y al ejemplo del trágala de la reforma constitucional para incluir el límite del déficit me remito. Cada vez tenemos menos objetivos elegibles y más restricciones impuestas. Alguna culpa tiene ZP y sus gobiernos.

Agosto volátil

Agosto ya está lejos. Vale recordar que después del consejo de ministros del 29 de julio, el anuncio de la fecha de las elecciones generales y las promesas de plantear nuevas reformas en las reuniones del 19 y 26 de agosto, el presidente pensó irse de vacaciones a Doñana, pero los mercados no estaban por la labor. La prima de riesgo (esa «prima» sobre la que bromean algunos políticos irresponsables) traspasó los 400 puntos, y los ataques se extendieron a Italia, Bélgica y otros. Las bolsas se desploman y el IBEX 35 tiene su peor agosto desde 1998, aquel verano en que la «crisis del rublo» certificó el hundimiento financiero de Rusia. Se prohíben las ventas en corto. Las malas noticias sobre la economía americana y del conjunto de la OCDE, la herida abierta de la crisis griega, la indecisión alemana…Sin embargo Trichet, a quien se acusó de desatar el pánico sobre la deuda griega, se porta bien y el Banco Central Europeo compra deuda española en los mercados secundarios aunque «de facto» es como si lo hiciera en el primario y estuviera monetizando la deuda. Intenta bajar los precios y reducir la prima. El escenario y los nervios son los de mayo y noviembre del 2010, los de esta primavera. Las reuniones de los líderes europeos —de dos en dos, de diecisiete en diecisiete— se suceden, y parece que hay voluntad política y que los instrumentos existen. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) existe desde mayo de 2010 y es operativo. Presta a Irlanda, Grecia y Portugal y emite bonos con la máxima calificación, que son primos hermanos de lo que serían los eurobonos y tienen (¡casualidad!) parecida rentabilidad que el bono alemán. Esta participado por los 16 países de la euro área en la misma proporción que en el BCE, o sea que Alemania «pone» el 27% de las garantías, y entre Francia y Alemania el 47%. No es raro que los alemanes presionen para que los países más dispendiosos arreglen sus cuentas. Los liberales germanos critican a Trichet por propiciar una «unión de transferencias» en la que acaben pagando los contribuyentes más solventes, entre ellos los alemanes. Hay voces que invocan que Alemania también se ha beneficiado con el euro y que sus bancos son destacados responsables del endeudamiento de otros países. Repito, los instrumentos existen. Será cuestión de mayores dotaciones, decisiones más ágiles, de autorizar más tipos de intervenciones, de actuar preventivamente. El mecanismo de estabilidad (EFSF) es un embrión de un futuro Tesoro europeo. Las contrapartidas son los ajustes y reformas, y así llegamos, sin conjurar los peligros, a final de agosto con el «anclaje» constitucional del límite al déficit y del endeudamiento, exigido por Merkel, Trichet, el BCE o cualquiera de los interesados en reducir las cargas y riesgos del endeudamiento mutualizado.

Y otoño caliente

«De facto», ya estamos en otoño después de ese volátil agosto en el que poco se ha resuelto. El acontecimiento de inicio es la mini reforma de la Constitución sin debate ni referéndum que ha terminado por tensionar las costuras de los lazos que el Gobierno mantenía con sus aliados tradicionales: los sindicatos y los nacionalistas. Los sindicatos ya han anunciado un calendario de movilizaciones, y los nacionalistas un conjunto de iniciativas para reivindicar principios de soberanía que quieren introducir en la Constitución.

Como era previsible, la crisis financiera y económica se ha mutado en crisis social y luego en política, que se acentúa a la vista de las convocatorias electorales del 20 N y de marzo en Andalucía (hasta entonces durará nuestro otoño andaluz), y se tensiona con la posibilidad de la victoria de la derecha tal como se infiere de los resultados de mayo pasado. La formación de un «Frente Indignado» que recoja el malestar de grupos y grupúsculos situados a la izquierda en el espectro político y que opte por la acción callejera en asambleas o manifestaciones es algo más que una posibilidad lejana. La defensa de los derechos sociales, la evitación de un «tsunami azul», la oposición a los banqueros y a los mercados, son banderas de fácil éxito movilizador.

Sin embargo, no es este el mejor clima para desarrollar una estrategia de encaje de bolillos que combine la consolidación fiscal y el «desapalancamiento» con los estímulos a la inversión y al crecimiento, para llevar a cabo un proceso de reformas que atraiga la inversión, facilite la circulación del crédito y favorezca la actividad empresarial. Aquellos que defendían la supremacía de la política sobre la economía, pueden estar satisfechos. Lo han conseguido.

En los próximos seis meses vamos a cenar, comer y desayunar política, y es posible que acabemos hartos. Confiemos en el buen criterio de los ciudadanos, de la sociedad civil y de los agentes sociales. Confiemos en que amplíen su círculo de influencia. Este otoño será largo y caliente.

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